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27 jun. 2015

EL RUIDO DE LAS ESCUCHAS EN LA AFA LLEGA A LA JUSTICIA.

Las sospechas que salpicaban a Julio Humberto Grondona en los pasillos del popular edificio de la calle Viamonte, ahora son las manchas de una cruda realidad. Las escuchas que se propagaron en la noche del domingo y que tuvieron un alto impacto en la opinión pública dejaron claro que, durante la gestión del fallecido presidente de la AFA, hubo incentivación, evasión tributaria, espúrea designación de los árbitros y manipulación de horarios y seguridad. A tal punto fue el tsunami de irregularidades que se reveló a través de los audios, que los fondos del programa Fútbol Para Todos volvieron a ponerse en la mira de la Justicia y no se descarta la posibilidad de incluir veedores.

Los diálogos entre Grondona y distintos personajes del fútbol, reproducidos por el canal América, generaron incredulidad e indignación, en algunos casos, y la confirmación de aquello que era vox populi en el medio, especialmente, en la elección de los referís. Tanto ruido produjo esta situación que la onda expansiva trascendió las fronteras y el árbitro Carlos Amarilla y el asistente Rodney Aquino, involucrados por un partido de la Copa Libertadores entre Corinthians y Boca, fueron parados por la Asociación Paraguaya de Fútbol y no dirigirán en el Torneo Clausura hasta que se aclarare la situación.

Ayer, la diputada Graciela Ocaña pidió que las once escuchas telefónicas se incorporen en la causa que tiene a su cargo la jueza federal María Servini de Cubría, quien investiga la ruta del dinero del Fútbol Para Todos. Y sugirió la presencia de un veedor, a fin de cuentas, un empleado judicial que mantendría informada a la magistrada respecto a los movimientos financieros de la casa madre del fútbol argentino. Nada parecido a una intervención, claro, ya que la política de la FIFA es muy clara al respecto: no acepta la injerencia del Estado en las decisiones de las asociaciones. Caso contrario, tal cual indica el reglamento del organismo con sede en Zurich, corre un serio riesgo de ser suspendida. Y si eso ocurriera, los clubes afiliados y la Selección nacional no podrían participar en competencias internacionales.

En la serie de audios que se conocieron en las últimas horas, Grondona acuerda con Alejandro Burzaco, ex CEO de Torneos detenido en el marco del escándalo por corrupción en la FIFA, los horarios y días de los partidos en función de las necesidades del Gobierno Nacional. Blanquea, en definitiva, el interés por el prime time del domingo, en desmedro del programa de Jorge Lanata, Periodismo Para Todos, en una dura batalla por el rating televisivo. Además, muestra como se manipulaba la seguridad para favorecer la programación. “Pero no dejemos la huella”, pedía Burzaco, que tras el estallido del FIFAgate fue separado de su cargo, al igual que otros once directivos, tal cual informó ayer la empresa.
En una charla con Alejandro Marón, presidente de Lanús, reconoce que Cristina Fernández de Kirchner lo “adora”, en referencia a su funcionalidad con el Gobierno. Y a propósito del diálogo con el titular granate, que le pidió a Grondona su intervención para que se adelantara el control antidóping de un juvenil, el propio Marón afirmó: “Me sacaron de contexto. Al final, el chico no jugó porque no daban los tiempos para hacer el análisis. No hubo nada ilegal ni extraño”.

En lo estrictamente deportivo, detrás de las palabras de Grondona, se destapó la olla con el manejo del arbitraje. En el ida y vuelta con Abel Gnecco, representante argentino de la Comisión de Arbitros en la Conmebol, Don Julio se jacta de que Amarilla “es el mejor refuerzo de Boca” en referencia al partido en el que el coloso azul y oro eliminó a Corinthians, que sufrió un penal no cobrado y un gol mal anulado, por la Libertadores de 2013. Y acuerda con su interlocutor quiénes deben ser los jueces de los duelos entre Newell’s y Boca, correspondientes a la Copa de ese mismo año. Como consecuencia de esta revelación, el actual mandamás de la AFA, Luis Segura, está evaluando pedirle la renuncia a Gnecco cuando termine la Copa América de Chile.

Segura quiere dar un golpe de timón y mostrar un sesgo de transparencia, más allá de que él fue el vicepresidente de Grondona hasta el día de su muerte, el 30 de julio del año pasado. Incluso, hasta cambiaría el sistema de designaciones arbitrales, en común acuerdo con Víctor Blanco, presidente de Racing y del Colegio de Arbitros. La idea -impulsada por el SADRA- es que todos los referís vayan al bolillero, independientemente de su experiencia. Actualmente, el sorteo es antojadizo porque se designa un binomio o una terna para cada partido, con los “internacionales” como candidatos a dirigir los principales de cada fin de semana.

Mientras tanto, se espera por el avance de la causa de la AFIP por presunta evasión tributaria y lavado de dinero contra un grupo de árbitros, cuyos nombres trascendieron pero aún no fueron confirmados. Entre ellos estarían Pablo Lunati, Ernesto Uziga y Diego Ceballos.

En otro audio, Grondona muestra especial interés en Estudiantes de San Luis en una charla con Gustavo Ceresa, entonces presidente del Consejo Federal. “Controlame eso”, le dice al dirigente, que ya no ocupa su cargo. Ayer, Guillermo Marconi, secretario del Sadra, anunció que denunciará penalmente a Ceresa, al empleado Angel Mora -también mencionado en la escucha- y pedirá que se investiguen a los árbitros que hayan participado “del proceso de ascensos” del equipo puntano.
Estas escuchas, difundidas por el programa La Cornisa, del canal América integraban el expediente del juez Julián Ercolini y eran irrelevantes en la causa que se investigaba una supuesta triangulación y lavado de dinero en pases de los que participaban clubes de Chile o Uruguay. Pero tomaron cuerpo, claro. A fin de cuentas, desnudaron los chanchullos de nuestro fútbol.

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Daniel Avellaneda