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31 oct. 2010

La muerte de Néstor Kirchner: otros dos puntos de vista para el análisis

Legados y desafíos
Por Atilio A. Boron
Es indiscutible que la inesperada y prematura desaparición de Néstor Kirchner tendrá un enorme impacto sobre la vida política argentina. Sucintamente podría decirse, primero, que con él desaparece el político más influyente de la Argentina, el que marcaba la agenda de la discusión pública y el ritmo de la vida política nacional.
Segundo, que durante su gestión como presidente cambió el rumbo por el que venía transitando la Argentina: muy especialmente en materia de derechos humanos y política internacional, pero también con una ejemplar renovación de la Corte Suprema –reparando las vejaciones que en este rubro, como en tantos otros, había cometido el menemismo– y con algunas iniciativas trascendentes en materia económica, principalmente la quita en los bonos de la deuda.
Tercero: desaparece con su muerte el único que reunía las condiciones requeridas para contener, como ningún otro, la compleja y turbulenta realidad del peronismo, cuyas pugnas internas en épocas pasadas sumieron al país en gravísimas crisis institucionales. Este tal vez sea el más serio desafío con el que tendrá que lidiar la Presidenta.
Cuarto, su muerte la priva de una compañía irreemplazable: durante décadas, Néstor Kirchner no sólo militó codo a codo con ella, sino que también fue su consejero, aliado y confidente. Su desaparición deja un vacío muy grande en la Casa Rosada. Pero, contrariamente a muchas malintencionadas especulaciones expresadas en estas horas, la Presidenta es una política hecha y derecha y, además, una mujer de mucho temple y carácter y que seguramente sabrá sobreponerse a su inmenso dolor y honrar la memoria del ex presidente manteniendo con firmeza en sus manos el timón del Estado y evitando que al interior del PJ se desencadene una feroz pelea por la sucesión.
Nada autoriza a pensar en un paralelismo entre su situación y la de Isabel Martínez de Perón ante la muerte de su esposo, en 1974, argumento éste que ha comenzado a deslizar una derecha interesada en instalar el fantasma de la ingobernabilidad. La viuda de Perón no reunía las menores condiciones para gobernar la Argentina, no tenía trayectoria política alguna y el país se hallaba en una situación incomparablemente distinta de la actual, donde la presencia de militares fascistas era el dato más significativo de aquella coyuntura. La de hoy es completamente distinta en todas y cada una de aquellas dimensiones.
De todos modos, para responder a los desafíos del momento, Cristina Fernández tendrá que contar con mucho apoyo, reforzar su articulación con las clases y capas populares mediante la rápida implementación de políticas sociales y económicas más efectivas (y, en algunos casos, largamente demoradas) y, sobre todo, mantener a raya a los aparatos que se arrogan una representación popular que en realidad no tienen y que pueden interferir negativamente en el crucial último año de su mandato y en sus perspectivas electorales.
No es un dato menor comprobar que la formidable movilización espontánea de la ciudadanía hacia Plaza de Mayo, a pocas horas del fallecimiento de Néstor Kirchner, fue incomparablemente superior, en cantidad y también en calidad, al acto del Día de la Lealtad en River organizado por el aparato cegetista. Argentina se asoma a una nueva etapa, signada por la larga sombra del ex presidente: el asesinato de Mariano Ferreyra ya había iniciado este proceso; la muerte de Néstor Kirchner lo acelera y profundiza aún más.*
Politólogo, director del PLED.
Funte: Página 12- 29.10.10-
Murió en su ley, como vivió
Por Jorge Lanata
1) Kirchner:La muerte, siempre, sorprende y espanta. La de Néstor Kirchner estalló en el vacío de un feriado, espera de la llegada del censista y teléfonos que no pararon de sonar. La muerte ajena espanta porque nos enfrenta al fantasma de la muerte propia. Esta mañana supimos, otra vez, que no somos inmortales. La sola idea es insoportable, por eso vamos a olvidarla con rapidez. Ni siquiera el poder puede defendernos de ella. Néstor Kirchner tuvo suerte: murió en su ley y en El Calafate, su lugar en el mundo. Los médicos diagnosticaron "muerte súbita". Súbito: precipitado, impetuoso o violento en las obras o palabras, diagnostica el diccionario. Tuvo, Néstor Kirchner, una muerte que coincidió con su vida.
-Últimamente estaba sensible y paranoico -dijo Jessica en el chat. Jessica cubre Gobierno para mi programa de televisión. -Se murió sin que nadie lo conociera -largó Luciana, más temprano, apenas supimos la noticia. Luciana hablaba y hablaba, y yo pensaba que la muerte nos empuja sobre los silencios, que era el miedo de Luciana el que estaba hablando. -Vos sabés que él era su amigo -siguió Luciana mencionando su conversación con una fuente-. Bueno, estaba muy mal, llorando, y me dice: "Es un tipo que no contaba nada, se guardaba todo adentro. Pero sufría un montón. Este nivel de agresividad fue el que lo mató". Escuché eso varias veces a lo largo del día: Kirchner fue asesinado por su personalidad.
Néstor Kirchner ha muerto y el pasado, ahora, se convirtió en anécdota: la avidez que lo empujó al precipicio será avaricia o entrega generosa, según la historia y quien la escriba. Acabo de ver, en el noticiero, que alguien pintó apresurado una tela que dice "Néstor Vive", y la colgó de la reja que separa la mitad de la Plaza de Mayo de la Casa de Gobierno. Antes, supe que hubo quienes tocaron bocina en la calle, en una miserable actitud de festejo. Nadie puede estar orgulloso de su odio, si es que lo tiene. El odio es una bajeza del espíritu. Recordé entonces aquella pintada de "Viva el cáncer" durante la agonía de Eva Perón; pesadillas de una Argentina que ojalá haya quedado para siempre atrás. Néstor Kirchner ha muerto. Que su alma descanse en paz.
2) Kirchnerismo: ¿Existirá el kirchnerismo? Si existe, desde hoy será puesto a una dura prueba: dar los primeros pasos sin su inspirador. Y si existe, ¿de qué kirchnerismo se trata? ¿Del de Moreno o el de Scioli? ¿El de Kunkel o el de Bonafini? ¿Tendrá la disciplina suficiente para organizarse en ausencia de su líder o habrá llegado para muchos el momento de pasar facturas? ¿El kirchnerismo habrá sembrado vientos?
Una Presidenta con un vice opositor y el peronismo dividido un año antes de las elecciones: la palabra prohibida es Isabel. No hay duda posible sobre la continuidad institucional, y mucho menos sobre asonada alguna, pero la palabra prohibida remite al vacío de poder o al desborde temperamental de quien lo maneje.
La otra palabra es equilibrio. ¿Cristina necesita ayuda? Habrá varios dispuestos a darle el abrazo del oso. ¿Sobre quién sostener el Gobierno más allá de sí misma? Julio De Vido tiene problemas de salud y acaba de perder un hijo hace poco más de un mes. Aníbal Fernández es un buen espadachín radial, el hijo de Jacobo un pésimo diplomático, Hugo Moyano el enemigo en casa. La soledad es peligrosa y las compañías de segunda línea tienen intereses propios. Cristina deberá tomar, en los próximos meses, muchas decisiones: ella es la persona que soportará en su espalda el destino del kirchnerismo.
Fuente: La Nación 28 de octubre de 2010

29 oct. 2010

La muerte de Néstor Kirchner, dos puntos de vista para el análisis


El hombre que restableció la política


Néstor Kirchner restableció una democracia digna. La política volvió a ser el espacio para un amplio debate de cuestiones profundas de la Argentina, lo que posibilitó afrontar temas clave. 



Ricardo Forster. Ricardo Forster (Filósofo; miembro de Carta Abierta)

La muerte de Néstor Kirchner es una pérdida lamentable, porque el ex presidente había puesto de manifiesto profunda pasión para sostener y desarrollar la vida en democracia. Llegó al Gobierno nacional en medio de una grave crisis estructural, que no sólo era económica sino también moral, social e institucional, y logró transformar la vida en democracia a partir de un liderazgo claro y coherente.

Su legado más importante es que la Argentina es hoy un país distinto, que recuperó la democracia y el protagonismo de la política. También nos sumergió en la cuestión social como uno de los temas centrales, que tiene que ver con la distribución de los bienes materiales y de la riqueza. Y recuperó el protagonismo de la política, que en esta ocasión no estuvo vinculada con la corrupción.

La política volvió a ser el espacio para un amplio debate de cuestiones profundas de la Argentina. Ello nos posibilitó afrontar temas clave, como el rol del Estado, las diversas expresiones socioculturales, el matrimonio civil igualitario, el rol de los medios de comunicación y la inserción de la Argentina en el mundo, entre otros.

América del Sur está de duelo, todos los presidentes de esta parte del continente están de duelo, a partir del hecho de que la Argentina había recuperado su rol y su rostro, con destino latinoamericano. Construyó las condiciones para instalar a la Argentina en la región y en América latina y, sobre todo, nos habilitó para que, dentro del espíritu de la disputa democrática, pudiéramos sentir que era posible salir a debatir con pasión.

Mucha gente construyó una imagen de un personaje casi monstruoso, violento, crispado y yo qué sé cuántas cosas más, cuando en realidad era un hombre fiel a sus ideales políticos y con una gran capacidad de escucha. Era una persona que podía escuchar con muchísima atención y construir a partir del intercambio de ideas, estuviera o no de acuerdo.

No creo que sea el momento para evaluar qué hizo bien o qué hizo mal, por dónde debería hacer ido, por dónde debería haber conducido su Gobierno. Es un momento en extremo doloroso.

Sí hay que insistir en que Néstor Kirchner restableció una democracia digna.
Fuente La Voz del Interior. 28.10.10



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La vida a cara o ceca



Beatriz Sarlo 

A las diez de la mañana, la ciudad estaba desierta por el censo. En ese vacío cayó la noticia. Cuatro personas, en un vagón de subterráneo escuchamos que alguien dijo: "Murió Kirchner". A partir de ese instante, la ciudad en silencio se convirtió, retrospectivamente, en un ominoso paisaje de vaticinio. Cuando bajé saludé a quienes habían escuchado conmigo la noticia, quise preguntarles sus nombres porque, como fuera, había vivido con ellos un momento de los que no se olvidan nunca más. En el quiosco de San José y Rivadavia pregunté si era cierto, con la esperanza alocada de que me dijeran que alguien acababa de inventarlo. Fue poderoso, ahora estaba muerto.

Pensé en quienes lo amaban. Su familia, por supuesto, pero ese círculo privado es, como toda familia, inaccesible y sólo se mide con las propias experiencias de dolor, que habilitan una solidaridad sin condiciones. Puedo imaginar, en cambio, la muerte del compañero de toda una vida, que la política marcó con una intensidad sin pausa: la Presidenta conoce hoy la fractura más temida.

Con la intensidad de la evocación marcada por una proximidad que comprendo más, pensé en quienes lo admiraron y creyeron que fue el presidente que llegó para darle a la política su sentido. Recordé a Kirchner en el Chaco, en marzo de este año, y un día después en el acto de Ferro, con la cancha repleta, donde se mezclaban los contingentes de los barrios bonaerenses, las familias completas, las barritas con los bombos, los viejos y los niños, con las clases medias que llegaban sueltas o débilmente organizadas. Lo recordé abrazándose a los chicos de un barrio pobre del Gran Buenos Aires, donde aterrizó su helicóptero, bajó corriendo y empezó a caminar como si llegara tarde a una cita. Se movía por las calles de tierra y cascotes como quien siente que la vida verdadera está en esos contactos físicos, abrazos rápidos pero vigorosos, tironeos, gritos; los chicos lo seguían como una nube, jugando; era fácil tocarlo, como si no existiera una custodia que, sin embargo, trataba de rodearlo mientras todo el mundo se sacaba fotos.

A fines del siglo XX nada anunciaba que la disputa por ocupar el lugar del progresismo iba a interesar nuevamente salvo a los intelectuales o a los pequeños partidos de izquierda. Kirchner introdujo una novedad que le daba también su nuevo rostro: se proclamó heredero de los ideales de los años setenta (al principio agregó "no de sus errores"). En 2003, llegó al gobierno marcado por una debilidad electoral que Menem, dañino y enconado, acentuó al retirarse del ballottage y no permitirle una victoria con mayoría en segunda vuelta. La crisis de 2001, pese al intervalo reparador de Duhalde, no estaba tan lejos en la memoria, mucho menos de la de Kirchner, que encaraba su gobierno con poco más que el veinte por ciento de los votos. Su gesto inaugural, el mismo día de la asunción, fue hundirse en la masa que lo recibía, como si ese contacto físico provocara una transferencia. Kirchner ocupaba por primera vez un lugar en la Plaza de Mayo y terminaba, junto a su familia, mirándola desde el balcón histórico; en la frente, una pequeña herida, producida en la marea de fotógrafos.

La escena es un bautismo. Kirchner comenzó su presidencia con un golpe en la frente porque se lanzó a la multitud que estaba en las calles, entre el Congreso y la Plaza de Mayo; se lanzó como quien corre hacia el mar el primer día del verano, con impaciencia y sensualidad, gozando ese cuerpo a cuerpo que es el momento amoroso de la política.

Pensé entonces en las escenas que, pese a ser una opositora, me había tocado vivir. En las escenas de masas, donde no hay sólo acciones que se aprueban o se critican, se percibe un más allá de la política que la convierte en experiencia y en alimento sensible. Kirchner, un duro, gozaba con esa afectividad intensa que a sus ojos seguramente refrendaba el pacto peronista con el pueblo. Pero no pensé sólo en esos cientos de jornadas en que Kirchner había pisado la tierra o los lodazales de los barrios marginados, donde era recibido con una alegría que superaba la gestión de los caudillos locales, porque alguien, un presidente, llegaba a ese confín donde vivían ellos, unos miserables.

Pensé también en los que formaron el lado intelectual del conglomerado que armó Kirchner. Con ellos he discutido mucho en estos años. Sin embargo, me resulta sencillo ponerme en su lugar. Muchos vienen de una larga militancia en el peronismo de izquierda; vivieron la humillación del menemismo, que fue para ellos una derrota y una gigantesca anomalía, una enfermedad del movimiento popular. Cuando los mayores de este contingente representativo ya pensaban que en sus vidas no habría un renacimiento de la política, Kirchner les abrió el escenario donde creyeron encontrar, nuevamente, los viejos ideales. Pensé que se engañaban, pero eso no borronea la imaginación de su dolor.

El furor de Kirchner en el ejercicio del gobierno transmitía la eléctrica tensión de la militancia setentista; para muchos, era posible volver a creer en grandes transformaciones, que no se enredaran en el trámite irritante y lento del paso a paso institucional. Y creyeron. Entiendo perfectamente esas esperanzas, aunque no haya coincidido con ellas. Conozco a esa gente, que se identifica en Carta Abierta, pero la desborda. Pensé en ellos porque cuando un líder político ha triunfado con el estilo de la victoria kirchnerista, su muerte abre un capítulo donde los más mezquinos y arrogantes saldrán a cobrar deudas de las que no son titulares, pero otros padecen el dolor de una ausencia que comienza hoy y no se sabe cuándo va a aflojar sus efectos. La muerte no consagra a nadie ni lo mejora, pero permite ver a quién le resulta más dura. Los que soportamos muchas muertes políticas sabemos que sus consecuencias pueden ser de larga duración.

Imposible pasar por alto la desazón de quienes se entusiasmaron con Kirchner. Sería no comprender la naturaleza del vínculo político. En las manifestaciones de 1973 marchaban viejitos con fotos de Eva que, amarillas y cuarteadas, probaban su origen de casas populares construidas en 1950. No sabemos si habrá fotos así de Kirchner en movilizaciones futuras. Pero su impacto en la sensibilidad política quizá se prolongue. Esto no excluye los balances de su gobierno sino que, precisamente, los volverá indispensables. Kirchner será un capítulo del debate ideológico e histórico. Una forma de la posteridad, tan duradera como la dimensión afectiva de esa gente de los barrios más pobres y de quienes lo apoyaron con su actividad intelectual. Maestra implacable, la muerte nos hará trabajar durante años.

La muerte de Kirchner fue súbita y filosa. Hay una frase popular: murió con los zapatos puestos, no había nacido para viejo. Hay otra, pronunciada en un pasado lejano donde todavía se decían frases sublimes: "¡Qué bella muerte!". Bella, aunque injusta y trágica, es la muerte de un hombre que cae en la plenitud de la forma, un hombre a quien no maceró la vejez ni tuvo tiempo de convertirse en patriarca porque murió como guerrero. Sin haberlo conocido, me atrevo a pensar que Kirchner se identificó siempre con el guerrero y nunca con el patriarca.

La medicina explica con todas sus sabias precisiones que Kirchner debió "cuidarse", que su cuerpo ya no podía soportar los esfuerzos de una batalla concentrada y múltiple. Pero una decisión, que no llamaría sólo psicológica sino también un ejercicio de la libertad, fue que Kirchner eligió no administrarse ni tratar su cuerpo como si fuera un capital cuya renta había que invertir con cuidado. Gastaba. Vivió como un iracundo. Ese era justamente el estilo que se le ha criticado. Tenía un temperamento, y los temperamentos no cambian.

Concebía la política como concentración potencialmente ilimitada de poder y de recursos y no estuvo dispuesto a modificar las prácticas que lo constituían como dirigente. Kirchner no podía ser cuidadoso en ningún aspecto. No se aplacaba. Gobernó sin contemplaciones para los que consideró sus opositores, sus enemigos, sus contradictores. Tampoco se ocupó de contemplar su debilidad física cuando se lo advirtieron. Como político no conoció el intervalo de la tregua; sin tregua manejó el conflicto con el campo y con los medios; la tregua es el momento en que se negocia y Kirchner no negociaba, no administraba sus objetivos, los imponía o era derrotado. No delegaba funciones. Fue, paradójicamente, un calculador que confiaba en sus impulsos, un vitalista y un voluntarista que se pasaba horas haciendo cuentas.

En su primer discurso, cuando juró frente al Congreso, dijo: "Atrás quedó el tiempo de los líderes predestinados, los fundamentalistas, los mesiánicos. La Argentina contemporánea se deberá reconocer y refundar en la integración de equipos y grupos orgánicos, con capacidad para la convocatoria transversal, el respeto por la diversidad y el cumplimiento de objetivos comunes". Sin embargo, esas palabras, que no hay elementos para juzgar insinceras en ese entonces, no le dieron forma a su gobierno.

Kirchner definió un estilo que, como sucede con el liderazgo carismático, es muy difícil de transmitir a otros. El líder piensa que es él el único que puede bancar los actos necesarios: él garantiza el reparto de los bienes sociales, él garantiza la asistencia a los sumergidos, él sostiene el mercado de trabajo y forcejea con los precios, él enfrenta a las corporaciones, él evita, en solitario, las conspiraciones y los torbellinos. El liderazgo es personalista.

La Argentina tiene, como tuvo Kirchner, una oscilación clásica entre la reivindicación del pluralismo y la concentración del poder. Como presidente, Kirchner eligió no simplemente el liderazgo fuerte (quizás indispensable en 2003) sino la concentración de las decisiones, de las grandes líneas y los más pequeños detalles: tener el gobierno en un puño. Consideró el poder como sustancia indivisible. Con una excepción que marca con honor el comienzo de su gobierno: la renovación de la Corte Suprema, un acto de gran alcance cuyas consecuencias van más allá de la muerte de quien tuvo el valor de decidirlo.

El poder indivisible es fuerte y débil: su fortaleza está en el presente, mientras se lo ejercite; su debilidad está en el futuro, cuando las circunstancias cambian. Así como Kirchner no administraba con cautela su resistencia física, tampoco fue cauteloso en el ejercicio de su poder. Frente a la desaparición de quien concebía el poder como indivisible, se aprestan las fuerzas y los individuos que quieren creer que ese poder pasa intacto a otra parte, lo cual sería una equivocación, o los que creen que se acerca un nuevo reparto.

Kirchner murió cuando en el horizonte cercano se insinuaba la posibilidad de un reparto de ese poder indivisible. Las elecciones de 2009 cambiaron las representaciones partidarias en el Congreso. Esa fue una experiencia nueva dentro de los años kirchneristas. Entre la negociación y el veto, entre retirar un proyecto propio y adoptar el de un aliado, se había empezado a recorrer un camino que mostraba cierto cambio de paisaje, obligado por la relación de fuerzas. El poder del Ejecutivo tenía una contraparte que no había pesado hasta 2009 y, en 2010, vendrán las elecciones nacionales. El poder indivisible necesitaba victorias, primero dentro del propio movimiento justicialista, batalla que Kirchner ya estaba calibrando.

Kirchner no era sólo un voluntarista sino también un inspirado. Salvo un apresurado que supiera poco, nadie en esa próxima competencia podía estar seguro de que podía desplazarlo. Su inteligencia y su iniciativa causaron siempre la admiración de sus amigos y la expectativa de sus opositores. Estas últimas semanas de su vida estuvieron bajo el signo de las exploraciones, las encuestas y los pálpitos electorales. Como cualquier político que había tocado el éxito y la popularidad en muchos momentos, Kirchner no quería alejarse de la cabina de mando. Creía que él era la única garantía, incluso la única garantía de su propio futuro. Surgido del peronismo, Kirchner no se sentía seguro con las declaraciones de lealtad y desconfiaba de las disidencias que, a sus ojos, encubren traiciones.

Todos, amigos y enemigos, estaban seguros de que algo debía suceder en los próximos tiempos. Sucedió esta muerte que, como toda muerte inesperada y temprana, cortó el curso de las cosas, pero un destino propicio hizo que Kirchner muriera sin conocer una derrota decisiva. Kirchner, muchos lo aseguraban, vivía en el límite de las apuestas a cara y ceca, perder todo estuvo siempre inscripto dentro de las posibilidades. Fue un político de alto riesgo, no un jefe cuya cualidad principal fuera la prudencia. Fue también un político afortunado. Y murió antes de que su imprudencia venciera a la fortuna.

Junto con la renovación de la Corte Suprema hay otro acto de reparación histórica que nadie podrá negarle: después de la derogación de las leyes de impunidad, Kirchner apoyó con su peso personal e institucional la apertura de los juicios a los terroristas de Estado. Hizo su escudo protector con los organismos de derechos humanos hasta convertirlos en articulaciones simbólicas y reales de su gobierno. Como sucedió siempre con Kirchner, el apoyo a que las causas obtuvieran sentencia se entreveró con la política que inscribió a las Madres y Abuelas en la trinchera cotidiana. Kirchner, hasta hoy, ofrece esos balances complicados. Igual que su afirmación latinoamericanista: reivindicó la idea de una nación independiente y soberana, pero dirigió o permitió peleas tan declarativas como inútiles; como secretario de la Unasur, tomó una responsabilidad que cumplió contra muchas predicciones.

Fin de un acto que lleva su marca. Fue la obsesión amada o temida, desconfiada o combatida de muchos. Pocos políticos tienen la fortuna de marcar la historia de este modo. En la turbulencia que produce la muerte, antes de la claridad que llega con el duelo, no es posible saber si el kirchnerismo será un capítulo cerrado. La muerte convoca a los herederos, los legítimos y los que piensan que, en realidad, no son herederos sino titulares de un poder perdido o entregado de mala gana. También falta definir del todo cuál es la herencia y si es posible que pase a otras manos. La memoria de Kirchner puede convertirse en política o en historia. Lo segundo ya lo tiene asegurado con justicia.
Fuente: LA NACION 28.10.10

28 oct. 2010

Reflexiones sobre la salud de los hombres del poder


Nelson Castro: - "La muerte de Kirchner no me sorprendió"


 


Es interesante el abordaje que hace Nelson Castro acerca de la transcendencia de la salud de los que ejercen los cargos ejecutivos, y que trata en su libro Enfermos de Poder, editado en el 2005. Las reflexiones son válidas en esta especial circunstancia que nos toca vivir en el país a raíz de la muerte de Néstor Kirchner, quién se desempeño como Presidente en el período 2003-2007.  

En la solapa del mencionado libro leemos:“El tema que he tratado de desarrollar en este libro también me fue sugerido por un olvidado texto de Ernest Hemingway, a quién le llamó la atención la acción destructiva que el ejercicio de poder causaba a la salud de los hombres públicos.

Hemingway le atribuyó a un  colega del periodismo norteamericano la teoría de que el poder afecta de una manera cierta y definida a todos los hombres que lo ejercen. Quiso decir que  líderes políticos que llegaban sanos a las mayores alturas, tarde o temprano terminarían registrando en su salud esa acción implacable, propia de la posición suprema que habían alcanzado.

Los síntomas de la enfermedad del poder, según la observación que Hemingway le atribuyó a un amigo, comenzaban con el clima de sospecha que lo rodeaba, seguía con una sensibilidad crispada en cada asunto donde intervenía y se acompañaba de una creciente incapacidad para soportar las críticas. Más adelante se desarrollaba la convicción de ser indispensable, y de que, hasta su llegada al poder nada se había hecho bien. En otra vuelta de tuerca, el hombre ya enfermo se convencía de que nunca nada volvería a hacerse bien, a no ser que él mismo permaneciera en el poder.

La teoría - sin duda compartida por Hemingway – agregaba que cuanto mejor y más desinteresado era un hombre, tanto más pronto lo atacaría la enfermedad del poder, mientras que un hombre deshonesto conservaría la salud por más tiempo ya que su propia falta de honradez lo protegería con una capa de cinismo”

Son estas expresiones, entre otras, las que Nelson Castro reconoce como motivadoras de su investigación y por cierto que a la luz de lo que recogió de nuestra historia son como para tener muy en cuenta sus observaciones, especialmente hoy  ante el fallecimiento de un hombre público como Néstor Kirchner, que desde su provincia primero y luego en la Nación ejerció los cargos máximos a los que un argentino puede aspirar como son los de gobernador de su provincia natal y luego presidente de la República.

27 oct. 2010

Duelo y Memoria




Por Elsa Abate


Hoy, al pueblo Argentino nuevamente el destino lo coloca ante una situación ya vivida. Con diferentes características, pero con igual relevancia.
Hoy, ante la trascendencia de la desaparición física de quien fuera Presidente de la Nación y de quien continuaba hilando el poder para la instauración de un nuevo sistema del cual no es el momento opinar, sino respetar, deseo como argentina ver la madurez de mi pueblo ante lo irremediable y que el hablar de Política y Religión dejen de ser los tabúes divisorios de la intolerancia, sino que en el diálogo maduro y sencillo podamos acordar en lo que somos y nos negamos a practicar: la solidaridad, el respeto en la discrepancia, reconocer la verdad de los hechos y no negar sus consecuencias por no responder los mismos a nuestros fines, abandonar la declamación de derechos y practicarlos con el prójimo.
Hoy, es un día de duelo: ha muerto el Ex Presidente Néstor Carlos Kirchner, un Hombre  auténtico en su sentir y querer quien deja una estela insoslayable en la Historia de nuestro país. Hoy, es también  un día para practicar la Memoria con la honestidad del desapego. Los jóvenes lo necesitan, los niños lo reclaman.
Ante la innegable pregunta sobre lo que pueda ocurrir en un país tan inclinado a lo asombroso en su accionar, aferrarse al respeto a la Constitución sería lo coherente.
Como  mujer, me conduelo del momento que vive nuestra Presidente y más por el alto cargo que debe desempeñar en un país donde lo más difícil ha sido siempre el pensar diferente y en consecuencia el sometimiento a sanciones por ello, desde las más pequeñas, como motes despreciativos hasta los extremos conocidos. Estas conductas nos han llevado a la indiferencia a la falta de compromiso social a un individualismo del que deberemos dar cuenta ante los jóvenes y niños que nos rodean.
Que Dios Bendiga a la Argentina con la tolerancia, el respeto, la fortaleza y la valentía que todo ciudadano debe poner en práctica para enfrentar los males que nos aquejan.  

Ante la muerte de Néstor Kirchner


El país entero está especialmente perplejo y sorprendido por el fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner, noticia de amplia difusión mundial.

Podemos  haber coincidido o no con la posición política de Néstor Kirchner, con su plan conocido como un “modelo” que  da tanto tema para el análisis,  con sus actitudes y decisiones cuando estuvo a cargo del ejecutivo y  en el gobierno de su esposa Cristina Fernández. Todo materia opinable, para quienes no somos políticos sino simples ciudadanos  interesados en participar con nuestra voz en el terreno de lo que importa para el interés común.

Por lo tanto no hablamos desde las pasiones desbordadas por colores partidarios ni  desde un especial ángulo ideológico y a la luz del sentido humanitario y solidario que pretendemos de quienes nos dirigen no podemos  ignorar esta situación, que a no dudarlo enluta  al país. 

Importan las circunstancias especiales de la Argentina en que la muerte sorprende a Néstor Kirchner, cuando nada menos que la presidencia de la Nación está a cargo de su esposa, y las especulaciones políticas de todo tipo se desatarán con su partida.

Porque somos parte de un entramado social que no está ajeno a las derivaciones de esta situación y  sus consecuencias, esperando que tengamos como país la responsabilidad institucional  y personal que a cada uno nos corresponde, pretendemos que prime la coherencia, el respeto y la solidaridad para afrontar las horas por venir en nuestra patria.

CIUDADANOS AUOCONVOCADOS DE RIO CUARTO

26 oct. 2010

¿Otro conflicto ambiental?

El Consejo de Ecología y Medio Ambiente de la Provincia (CODEMA) aguarda la presentación de un estudio de impacto ambiental, como paso "previo e indispensable" para la autorización a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para el enriquecimiento de uranio. Así, el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu, visitado hoy por la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández, no estaría en condiciones de poner en marcha el anunciado proceso que servirá para alimentar centrales nucleares. No descartan una audiencia pública.

26/10/2010. Desde hace casi un mes, el organismo provincial de protección del medio ambiente, CODEMA, aguarda la elevación por parte de la CNEA de un estudio de impacto que despeje dudas sobre las consecuencias ambientales del proceso de enriquecimiento de uranio que el organismo nacional pondrá en marcha en la zona.
Así, según explicó a ANB Oscar Echeverría, titular del CODEMA, el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu no cuenta con los permisos provinciales correspondientes para el proceso anunciado. Hoy la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner visitó la planta y dijo que "la política del desarrollo de la energía nuclear con fines pacíficos es una política de Estado en la Argentina"
Durante una reunión que el propio Echeverría y técnicos del Departamento Provincial de Aguas (DPA) mantuvieron con referentes del Departamento Ambiental de la CNEA se acordó la presentación de un estudio de impacto ambiental que detalle las condiciones de devolución del agua al río Pichileufu, tras su utilización para el enfriamiento del proceso de enriquecimiento de uranio.
Entre las dudas -también planteadas por organizaciones ambientalistas-, figura la temperatura con la que el agua volverá al curso y el impacto de la potencial variación.
De hecho, teniendo en cuenta que la cantidad de agua a tomar no alteraría -según un primer informe del DPA- el curso del Pichileufu, y que los preceptos y patrones ambientales no permiten la derivación de efluentes a un río, el CODEMA podría solicitar cambios en el proyecto.
"La CONEA sabe que no puede poner en marcha los trabajos hasta tanto no cuente con el aval técnico" de la provincia, resumió Echeverría, quien se encuentra participando de jornadas de trabajo en la provincia de Chubut.
"Vamos a esperar hasta fin de año, de acuerdo a los plazos acordados" con el organismo nacional, apuntó Echeverría. Una vez presentado, el Consejo de Ecología y Medio Ambiente podría convocar a una audiencia pública para escuchar la palabra de los vecinos de Pilcaniyeu. (ANB)

Fuente: ANBariloche  26.10.10

22 oct. 2010

Comentarios acerca de los responsables de la muerte de Mariano Ferreyra


El día después del asesinato del joven Mariano Ferreyra, cuando en distintos ámbitos  la actividad era nula en señal de adhesión al paro de actividades, y tras la movilización multitudinaria en Capital y principales ciudades del interior, reseñamos de esta jornada algunas expresiones de protagonistas y dirigentes vinculados.

Las manifestaciones  públicas no deben ser tomadas como palabras que carecen de trascendencia, sino como un documento que exhiben ante la sociedad, por lo tanto conviene analizarlas y a la luz de los antecedentes de cada uno  y la credibilidad que pueden generar de acuerdo a su curriculum es interesante  que nosotros los   simples ciudadanos actuemos con memoria, para poder entender porque y cómo pasan estos hechos de violencia tan ligados al mal endémico del país: la corrupción.

CIUDADANOS AUTOCONVOCADOS DE RIO CUARTO

Reseña de declaraciones de algunos protagonistas y dirigentes

Nelson Aguirre, uno de los militantes heridos:
“Los que dispararon salieron de la patota de la Unión Ferroviaria”, y agregó “La burocracia sindical tiene un modus operandi muy claro: manda barrabravas patovicas, gente paga, para callar todo tipo de protesta d los trabajadores.” 

“Ya lo hicieron en el Casino, en el Francés, en el subte con la patota de la UTA"

Diego Cardia, delegado de los trabajadores tercerizados de la línea Roca, señaló a Cadena 3:
“Hugo Moyano se comprometió a hablar con la Presidenta y nos recibe el ministro de Trabajo, y me dijo que se comprometió a   reincorporar a más de 100 despedidos a planta permanente”.

“Parece que hacía falta un muerto para que hagan todo para taparlo”.

Hugo Moyano: secretario general de la CGT
“Yo no sé si son patotas sindicales o de otra naturaleza, pero lo cierto es que es un hecho desgraciado que hay que lamentar. Estos son temas que los gremios tendrán que evitar o corregir”
“Es lógico que los sindicatos tienen que cambiar”

Omar Lescano, secretario general de Luz y Fuerza:
“El problema lo tiene ellos (en referencia a los empresarios) por que tercerizan a trabajadores a los que les pagan menos y los hacen trabajar el doble. Todo esto es una aberración inspirada en ideas españolas de la década del 90.” 

“Esto tiene que terminar”.

José Pedraza, jefe de la Unión Ferroviaria declaró ante la Justicia, con respecto a lo que se aprecia en el material filmado:
“No reconocí a nadie, aunque alguno me resultó de facciones reconocibles” Y añadió ante la prensa “al único que aprecia que estuvo en la movilización es el delegado de la Unión Ferroviaria de la ex línea Roca, Pablo Díaz” quien ya había reconocido su participación.

“Fue un hecho político, aunque no tenemos muy en claro los motivos”

Fiscal Cristina Caamaño
“Vamos a investigar a fondo, vamos a llegar hasta donde más podamos en el mejor de los sentidos. Si podemos llegar a los autores materiales podremos llegar a los autores intelectuales del hecho”.

“En este momento la causa no tiene ningún autor identificado”

Liliana Olivero, dirigente de la Izquierda Unida:
La culpa de lo ocurrido obedece a la patota sindical asesina y criminal de Pedraza, ayer menemista y cómplice del desguace del ferrocarril  en los años ‘90, y hoy  kirchnerista y de las patronales negreras, que atacan con muerte y balas a los trabajadores que defienden sus derechos. Y a este modelo de “crecimiento” para los grandes empresarios mientras el 40% de los trabajadores están en negro o precarizados”.

Partido Obrero: “no nos podemos permitir como sociedad que nos gobierne una sarta de delincuentes: Estas patotas sindicales se tienen que acabar. Esto nos atemoriza profundamente con visas de lo que está por venir”.

 "No puede ser que un trabajador sea asesinado por  salir a protestar por sus derechos o acompañar a otros trabajadores".

Un minuto de memoria



21 oct. 2010

Reclamos de trabajadores: Cuando la muerte gana la batalla




Otro día negro de la historia  del país fue el de ayer cuando en medio de un reclamo gremial por la fuente de trabajo de 117 obreros, un joven militante de 23 años pagó con su vida. Esta vez la víctima  fatal fue Mariano Ferreyra, mientras está herida de gravedad  Elsa Rodríguez de 56 años con pronóstico reservado, y con cuatro disparos en las piernas, Nelson Aguirre, cómo los anteriores militantes del PO, y con dos el trabajador ferroviario Ariel Pintos. 

A causa del despido de 117  trabajadores de empresas tercerizadas que la línea Roca del ferrocarril utiliza para limpieza y seguridad, se desató un duro enfrentamiento  con el gremio conducido por José Pedraza. Los trabajadores despedidos denuncian nada menos que Pedraza y el dirigente Pablo Díaz, titular del gremio en la filial de la línea Roca, son en realidad propietarios de las empresas tercerizadas que tienen libertad para disponer sus condiciones laborales con salarios ostensiblemene inferiores por tal situación

Los hechos se dieron en Barracas cuando los trabajadores movilizados por la protesta, con apoyo de miembros del PO y otras organizaciones políticas y sociales de izquierda, en un número de alrededor de 200, habían decidido suspender la misma, después que sus intentos por acceder a las vías en la estación Avellaneda y en la porteña Yrigoyen habían sido repelidos a pedradas por los integrantes de la Unión Ferroviaria. A poco de emprender la retirada, fueron corridos por los atacantes, desde los cuales partieron los disparos. Los agresores, señalan distintos medios serían un grupo de hombres armados –a algunos los identificaron como barrabravas de Independiente, Racing, Ferro y Banfield– que eran parte de un contingente de unos 150 trabajadores de la UF que preside José Pedraza.

Por Continental, Lisandro Martínez, dirigente del Partido Obrero involucró además a la Policía Bonaerense y a la Federal por “permitir el ataque”, y responsabilizó a Aníbal Fernández. “La Bonaerense y la Federal permitieron que pasara esto. Estábamos en Barracas yéndonos cuando del ferrocarril bajaron a la carrera ciento veinte trabajadores que habían sido licenciados a la mañana por Pedraza para que hicieran de rompe huelgas y nos persiguieran. La Policía Federal dejó pasar a los dos tiradores, uno con una 22 y otro con una 38”, detalló el dirigente.

Otro testimonio no menos importante es el del médico militante de PO Félix Wul, participante de la marcha y quien auxilió a los heridos, que vio a los agresores “con la camiseta de la Unión Ferroviaria. Es muy inocente decir que no están implicados en el hecho” y añadió “Uno de los hijos del subsecretario de Transporte Ferroviario (Antonio Luna) formaba parte de la patota” de la Unión Ferroviaria que los agredió.

La sociedad respondió ante estos hechos con movilizaciones y paros de distintos sectores, como expresiones de repudio. La presidenta Cristina Fernández declaró “Hay que identificar a los autores materiales e intelectuales sean sindicales o políticos y sancionarlos “,  Sra. Presidenta le tomamos la palabra y esperamos que arbitre todos los medios a su alcance para que así suceda

Como corolario de esa triste jornada reproducimos las expresiones de sus amigos que en una carta recuerdan a Mariano Ferreyra.

CIUDADANOS AUTOCONVOCADOS DE RIO CUARTO

Mariano Ferreyra, compañero, amigo, hasta la victoria siempre
Mariano se hizo compañero y amigo de nosotros -de la UJS y del PO- cuando todavía no había terminado el secundario. Su hermano lo había hecho unos meses antes. Desde entonces fue siempre un orgullo estar a su lado, escucharlo y desarrollar con él nuestras inquietudes.
Lo conmovieron las grandes movilizaciones piqueteras y la rebelión popular del 2001. Desde el comienzo, se destacó como dirigente en Avellaneda. Constructor de la UJS, combinó su actividad en el movimiento estudiantil con la participación en las principales luchas obreras y populares que conmovieron a su pago chico y al país. Estuvo al frente en la lucha por la recuperación de Sasetru bajo gestión obrera. Impulsó el movimiento estudiantil, el centro de estudiantes en el Simón Bolívar de Sarandí, donde cursó la secundaria.
La sede del CBC de Avellaneda lo tendrá para siempre en su historia como uno de sus principales organizadores, probablemente el principal. Por su gran autoridad política, sus compañeros de la UJS lo apodaban fraternalmente "el Jefe". Militaba desde hacía unos meses junto a los ferroviarios. Participó, electo como delegado, de los tres últimos congresos del Partido Obrero.
Fue trabajador metalúrgico. Fanático de la música y el cine, incursionó en distintos proyectos musicales y estaba definiendo su ingreso a alguna de las escuelas artísticas de Avellaneda. Adoraba a sus hermanas y a su hermano mayor.
"Marianito", el benjamín de nuestros adultos de la zona sur, era concienzudo, parsimonioso, siempre ávido de formación política. Tenaz como pocos, cursó dos años del profesorado de Historia en el Instituto Nº 1, también en Avellaneda.
Nunca se achicó ante situaciones difíciles. Que se encontrara en la primera línea de lucha junto a los obreros no sorprende. Confesó en repetidas oportunidades su deseo de luchar durante toda su vida, una necesidad que había hecho pasión. La juventud y la clase obrera han perdido a quien ya era gran cuadro político.
La lacra burocrática a la que combatió con energía, pasión e ideas segó su vida cuando apenas contaba con 23 años. En nuestro recuerdo, en estas horas tremendas, se mezclan decenas de anécdotas políticas y personales, todas lozanas y divertidas, quizás el resultado, el mejor, de luchas compartidas.
Sus compañeros más cercanos lo recordamos por su gran compañerismo. Reconocía y defendía a ultranza el valor de cada uno de aquellos que combatían codo a codo con él y compartían su lucha y sus ideales.
Marianito va a estar presente en cada día de nuestro futuro. Qué pena tener que decirte tan temprano "por la victoria, siempre".
Jacyn, El Bé y los pibes de la UJS Avellaneda





Damian Reynoso Amigo de Mariano Ferreyra

Declaraciones del Dr. Felix Wul - Partido Obrero


19 oct. 2010

Los jubilados los enterrados de siempre


La presidenta Cristina Fernández de Kirchner vetó la ley del 82 por ciento móvil para los jubilados, llamándola despectivamente “la ley de quiebra del Estado”.

Usted, señora Presidenta, tiene todo el derecho a ejercer el veto. A lo que no tiene derecho es a “sepultar en vida” a millones de trabajadores jubilados, hoy bajo la pobreza y algunos en la indigencia, porque sus ahorros los necesita para préstamos, subsidios, despilfarros, del que todo el país es testigo.

El domingo, recordamos el Día de la Madre sumidos en la más profunda decepción, angustia, tristeza, potenciando nuestros padecimientos físicos y morales en la recta final de nuestra vida de entrega a nuestra Patria.

En unos de sus encendidos discursos, usted, señora Presidenta, manifestó que no es tonta. Nosotros somos viejos, pero tampoco somos tontos.La mayoría de los aportantes hemos aportado desde la adolescencia hasta pasar la edad de jubilarse. En esa escuela de la vida, aprendimos y enseñamos a nuestros hijos y nietos valores y respeto a los mayores, que nuestros gobernantes ignoran. Seguimos siendo los postergados de siempre.

Señora Presidenta, Chile no trepidó en gastar millones de dólares y realizar sacrificios sobrehumanos, con el presidente Sebastián Piñera a la cabeza, para rescatar a 33 personas sepultadas en las profundidades de las montañas.
En nuestra querida República Argentina, los jubilados seguiremos sepultados en el abandono, tratando de sobrevivir con 1.040 pesos mensuales, pese al artículo 14 bis de la Constitución Nacional y a las resoluciones que dispuso la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Nélida Chaves de Maders (Jubilada nacional)

Fuente: La Voz del interior 19.10.10

18 oct. 2010

Escuelas públicas: siguen las manifestaciones de su situación

En oportunidad de publicar la nota acerca del  120 aniversario de la Escuela San Martín, recibimos el siguiente comentario desde la Escuela Bartolomé Mitre, también prestigiosa institución de nuestra ciudad.
No hace nada más que corroborar la situación de demanda permanente  por la falta de mantenimiento de los estableciminetos educativos, que otrora fueron orgullo de cada lugar. 
Por que los medios no difunden todo lo que pasa en los ámbitos oficiales, y la educación es la Cenicienta de siempre a la hora del reparto de beneficios, es que alentamos a las comunidades educativas a expresar su situación para que podamos tener una visión cierta de lo que sucede en cada lugar.
 CIUDADANOS AUTOCONVOCADOS DE RIO CUARTO

Comentan desde la Escuela Bartolomé Mitre de la ciudad de Río Cuarto

No nos extraña que el estado no apareciera ....
Nuestra escuela va rumbo al centenario en 2010 y la estamos arreglado a pulmón, gracias a la permamente colaboración de la Asociación Civil amigos y ex alumnos escuela Mitre. Gracias a ellos desde fines del 2006 estamos arreglando el interior. El estado bien gracias,.....ausente como siempre. Gracias a toda la comunidad estamos terminando el interior, pero el arreglo exterior nos cuesta muchísimo y no sabemos si llegaremos a term inarla para el centenario.....Un edificio bellísimo que debería ser tenido en cuenta por el estado, es parte del patrimonio provincial....
Entendemos por lo que ha pasado y sigue pasando la escuela San Martín, pero a pesar de todo siguen adelante. FELIZ CUMPLEAÑOS

17 oct. 2010

SER MAMÁ


Por culpa del azar o de un desliz, cualquier mujer puede convertirse en Madre. La naturaleza la ha dotado a mansalva del 'instinto maternal' con la finalidad de preservar la especie. Si no fuera por eso, lo que ella harìa al ver a esa criatura minuscula y llorona sería arrojarla. Pero gracias al 'instinto maternal' la mira embobada, la encuentra preciosa y se dispone a cuidarla gratis hasta que cumpla por lo menos 21años.
Ser Madre es considerar que es mucho mas noble sonar narices y lavar pañales, que terminar los estudios, triunfar en una carrera o mantenerse delgada. Es ejercer la vocación sin
descanso, siempre con la cantaleta de que se laven los dientes, se acuesten temprano, saquen buenas notas, no fumen, y que tomen leche. Es preocuparse de las vacunas, la limpieza de las orejas, los estudios, las palabrotas, los novios y las novias, sin ofenderse cuando la mandan a callar o le tiran la puerta en las narices, porque no están en nada...

Es quedarse desvelada esperando que vuelva la hija de la fiesta y, cuando llega, hacerse la dormida para no fastidiar. Es temblar cuando el hijo aprende a manejar, anda en moto, se afeita, se enamora, presenta exámenes o le sacan las amígdalas.

Es llorar cuando ve a los hijos contentos y apretar los dientes y sonreír cuando los ve sufriendo. Es servir de niñera, maestra, chofer, cocinera, lavandera, médico, policía, confesor y mecánico, sin cobrar sueldo alguno.
Es entregar su amor y su tiempo sin esperar que se lo agradezcan. Es decir, que 'son cosas de la edad' cuando la mandan a volar. Madre es alguien que nos quiere y nos cuida todos los días de su vida.

El peor defecto que tienen las madres es que se mueren antes de que uno alcance a retribuirles parte de lo que han hecho. Lo dejan a uno desvalido, culpable e irremisiblemente huérfano. Por suerte hay una sola.......... Porque nadie aguantaría el dolor de perderla dos veces.....
                                        Isabel Allende

Algo sobre mi madre




Por Elsa Abate


Mi madre debió hacer un pacto con la vida. Mi madre debió creer en premios y castigos. Mi madre era ingenua y con voluntad de gigante. Se entregó a conseguir los premios corriendo por la vida como lo hacen los atletas. Enfrentó los retos, decidió sobre atajos, se quemó las manos, me contó lo lindo y nunca me informó sobre premio alguno. Es más, mi madre me dijo que se había olvidado de vivir en sus intentos. Cuando lo hizo había un dejo de nostalgia en su voz  y también asombro como si en ese instante se diera cuenta que la vida no premia y que los reyes magos desaparecieron allá lejos.


Mi madre me acosaba con sus miedos y siempre me decía "no tenés miedo que Dios te castigue" Y yo pensaba que ciertamente Dios me castigaría porque ella lo decía, ella, mi madre. De modo que comencé a crear mis propios miedos. 


La vida era un drama sólo para valientes y ella lo era. De una pieza hacía dos, de una camisa un vestido, multiplicaba las plantas y al plato del mediodía lo presentaba a la noche con una decoración y nombre distintos. 


Mi madre cantaba. Siempre cantaba. Cuando hacía los quehaceres, cantaba. Barría y cantaba. Cuando los hijos crecieron, no sé por qué no cantó más. Creo que aumentaron sus miedos. Cuando los hijos crecen aparece lo desconocido y para ella el drama mostraba dientes de jabalí. 


Cuando fui grande, me confió sus sueños. Ninguno realizado. Sin darse cuenta, se le pasó la vida y los había olvidado en el trajinar, en ponerle cara nueva a la pobreza, en desafiar los monstruos a pura voluntad, en el reciclaje diario del para siempre, confiando en el final de los días rodeada de premios por el deber cumplido; porque mi madre sabía sólo de deberes. Los derechos eran de los otros, de los que ella servía, o sea,  su familia. 


¡Ah, pero tuvo un premio!  Murió como su abuela. Le confesó este deseo a mi tía. Ella me lo contó.