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11 sept. 2015

A los maestros en su día, todo nuestro reconocimiento y afecto



En 1947 la Conferencia Interamericana de Educación estableció como Día Panamericano del Maestro el 11 de septiembre, fecha del  fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento. Ese sanjuanino polifacético, tan polémico como visionario con el que podemos disentir en muchas cosas, pero al que no le podemos dejar de reconocer, sin caer en la ingratitud el haber impulsado por sobre todas las cosas la educación pública que hizo de nuestro país uno de los pioneros mundiales en la materia.

Hoy la escuela pública, esa que da la educación primaria "que civiliza y desenvuelve la moral de los pueblos" al decir de Sarmiento, está debatiéndose en una crisis interminable. Y así nos va como país, perdimos la calidad educativa de esos establecimientos que lograron forjar la argentinidad y dispersamos a nuestros niños en demasiados centros privados, afianzando la desigualdad social en la desigualdad de oportunidades.

No bastan promesas electorales, ni debates interminables acerca de priorizar la educación como base del progreso del país. Es una responsabilidad de todos hacer que se logre, y la mejora no se verá sin el respeto a los docentes empezando por la necesidad de no hacerlos mendigar por salarios ni condiciones dignas de trabajo.

Pero el salarial  no es el único problema que tienen los docentes, sino que los abruman las condicones de trabajo hostigados por un mal trato que avergüenza. Hoy la sociedad toda tendría que darse su tiempo para reflexionar, por que cuando un maestro es agredido, maltratado o se le falta el respeto y no hacemos nada al respecto, estamos enseñando y permitiendo que ese modelo de conducta se traslade a todos  y cada actos de la vida de la comunidad.

El germen de la violencia está allí, parte de los hogares al aula y se traslada a la convivencia social.

Los maestros a quienes tanto le debemos todos aquellos que pasamos por las aulas se merecen algo más que un saludo cariñoso en este día. Le debemos el empeño de facilitarles las tareas en las aulas haciendo que nuestros chicos los respeten ya que ellos por vocación y con infinita paciencia les dedican muchas horas de los mejores años de su vida para transmitir conocimientos y formalos en valores.

Por su importante  e irremplazable función a los maestros todo nuestro reconocimiento y respeto. Así como el recuerdo cariñoso a  aquellos que nos enseñaron en nuestra infancia, cuando de delantales blancos compartíamos un único ámbito sagrado: la escuela pública.

CIUDADANOS AUTOCONVOCADOS DE RIO CUARTO