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11 jul. 2015

Los costos de acceso a la Web son altos para los usuarios argentinos, según lo refiere un informe especializado

En el país, el acceso a la Web es más caro para los pobres
 
Internet está lejos de ser un servicio universal en la Argentina fuera de los límites de la avenida General Paz. Y está más lejos incluso que en otros países de menor desarrollo económico de la región.
 
Aquí, sigue siendo un servicio caro y de relativa baja calidad, según confirmó una vez más el informe "Banda ancha en América latina: precios y tendencias del mercado", del Diálogo Regional sobre la Sociedad de la Información (DRSI), que compara precios y velocidades de descarga en América latina desde hace diez años

El acceso a Internet es aún más caro para los más pobres. La DRSI calcula y compara el precio mensual del plan de banda ancha fija más barato en dólares PPP (paridad de poder adquisitivo, indicador que hace comparables los precios en distintos países). De los 20 países latinoamericanos y caribeños analizados, la Argentina es el más caro de todos: cuesta 59 dólares el plan de acceso a Internet más barato.

Ese precio está incluso muy por encima de los países que muestran precios más caros: Bolivia (46,6 dólares), México (44,4) y Perú (35,8). Los más accesibles son Costa Rica (9,8 dólares), Brasil (12,4) y Uruguay (13,6).

Precisamente, el informe destaca que en esos mercados "los planes más baratos están asociados a programas de gobierno para promover el acceso a la banda ancha en hogares de bajos recursos".

Entre los precios de planes más baratos, tampoco es buena la tendencia. Mientras en 17 de los 20 países analizados se observa una sostenida reducción del costo de acceso, en la Argentina los valores de los planes subieron de 2013 a 2014 cerca del 5% (además de nuestro país, sólo en Perú y Honduras registraron incrementos, en esos casos más del 10%).

OFERTAS COMERCIALES

El trabajo, que se realizó con precios de 2014 y se presentó algunos meses atrás, también comparó distintas ofertas comerciales y tecnologías de acceso para determinar el valor del plan típico en cada país. En ese caso, la Argentina se ubicó en torno del promedio de la región, donde el plan más frecuente cuesta 69 dólares, pero extrañamente muy lejos de países limítrofes como Uruguay, Brasil y Chile, que se ubican entre 35 y 40 dólares.

Cuando se mide el precio del mega de velocidad de bajada, el tarifario también castiga a los usuarios argentinos. En nuestro país, ese valor está en 20 dólares PPP, por debajo del promedio regional, pero nuevamente muy por encima de Uruguay (2,9 dólares), Chile (5) y Brasil (6,6).

El relevamiento computa también la calidad prometida por el operador respecto de cada plan ofrecido. "Mientras en Uruguay el plan típico promete una velocidad de descarga de 51 mega, en mercados menos desarrollados como Bolivia y Guatemala esta promesa apenas alcanza a 2,1 mega", señala el trabajo, que lleva la firma de la investigadora peruana Aileen Agüero.

La Argentina está en torno de los siete mega de velocidad de descarga prometida en el plan típico y fue uno de los países que no mostraron mejoras en ese aspecto, junto con Chile (15 mega) y México (10 mega), entre otros.

MÁS ALLÁ DE LA PROPAGANDA

A pesar de la abundante propaganda oficial en sentido contrario, la Argentina ya no está entre los países de mayor desarrollo de la banda ancha.

La red federal de fibra óptica lanzada en 2010, que ya demandó una inversión de alrededor de 10.000 millones de pesos, las leyes de medios y de telecomunicaciones, el lanzamiento del satélite Arsat 1, la constitución de la rimbombante Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y Comunicación (Aftic) y otras numerosas promesas no mejoraron los servicios para el promedio de los usuarios, pero mucho menos para quienes tienen menores ingresos.

Tampoco cambió el panorama en el interior del país, donde -según datos del Indec- el norte pobre sigue siendo la subregión de menor penetración de la banda ancha, que en su versión de mejor calidad sigue concentrada en apenas algunos barrios de un puñado de grandes centros urbanos.
 
EL DRSI es un grupo de investigadores de distintos países que financia sus estudios con fondos de agencias de cooperación internacional, como la canadiense International Development Research Centre (IDRC).

Para realizar la investigación, la DRSI aplicó la metodología de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
 
Fuente:  La Nación, 10.07.15