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9 ago. 2015

Caso Ale Flores, y una nueva investigación. ¿Será Justicia?

Hay casos judiciales cuya falta de resolución constituyen una cuenta pendiente no sólo con la familia de la víctima sino con la sociedad toda. Uno de ellos es el de Ale Flores, ese niño que desapareció una oscura tarde de marzo de 1991 y cuyos restos recién se hallaron en el 2008. Un largo y tenebroso intervalo en donde se tejieron todo tipo de conjeturas que tuvieron el peor final con la culpabilidad en manos de agentes de la policía. 

Vueltas de la causa hacen que a 24 años por fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación de diciembre del año pasado, se encienda una luz de esperanza de llegar a encontrar a todos y cada uno de los responsables de este crimen tan aberrante como doloroso. Leamos que informan los medios al respecto:
 
 Un grupo especial de la Policía Judicial revisa cada prueba de la causa 
 
Tratarán de establecer todos los elementos que deben ser investigados porque ofrecen dudas. Solicitaron informes del personal policial que pudo estar involucrado. 

Por Jorge Almirón*
 
Un nuevo análisis de todos los pasos dados en la causa se ha comenzado a realizar por parte de investigadores especiales de la Policía Judicial de Córdoba que ya tienen en a irresolusus manos una copia del voluminoso expediente del caso Ale Flores. 

El fiscal  Fernando Moine, en quien recayó la investigación solicitada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, lleva adelante una serie de medidas tendientes a desentrañar quiénes tuvieron responsabilidad penal como encubridores de la muerte del niño ocurrida en 1991.

Alejandro Flores desapareció en marzo de 1991 y en 2008 hallaron sus restos, confirmándose luego que  había muerto a manos de policías que lo embistieron con un patrullero y después ocultaron su cuerpo.

Durante años se buscó su paradero, mientras se acrecentaba la versión de que había muerto y que los responsables eran policías.

Finalmente hubo quien habló y contó cuáles fueron los responsables, pero el delito ya había prescripto, según entendió el fiscal, y fue ratificado por el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba.


Apelación y pedido



Pero esta prescripción fue apelada y en diciembre del año pasado la Corte Suprema de la Nación entendió que había que investigar a fondo el caso porque los padres de la criatura tenían derecho a conocer las verdad de lo sucedido.

El expediente fue girado entonces al fiscal Guzmán, quien luego de haber sido denunciado por inacción se apartó de la causa, la cual hace dos meses recayó en manos del fiscal Fernando Moine.

Moine es ahora quien continúa ahora con el caso y tratará de establecer qué fue lo que ocurrió y quiénes participaron de una cadena de encubrimiento, principalmente dentro de la fuerza policial.

Como habría policías que aún se encuentran en actividad, la causa contra ellos no prescribió. Y ese punto es el que alienta a poder avanzar en el proceso que puede llegar a sentar en el banquillo de los acusados a más de un jefe policial.

Una de las dudas es el alcance en la práctica que tendría el resultado de la investigación, habida cuenta de que si se establecen responsabilidades penales por encubrimiento, muchos entienden que ai prescribió el delito central, mal se puede juzgar a quienes lo hubieren encubierto.

En definitiva, será un arduo debate legal para establecer si pueden o no ser juzgados.

Las medidas dispuestas por el fiscal Moine
 
El fiscal Moine recibió en los útlimos días el resultado de la pericia caligráfica del libro de guardia del Comando Radioeléctrico para establecer si hubo adulteraciones y, en caso de ser positivo (no trascendió el resultado), imputar a quienes pudieron haber adulterado el referido libro.

Asimismo, trascendió que ya se obtuvo también un informe que se había solicitado al cuerpo de medicina forense de Córdoba para determinar si el lugar donde se halló el cuerpo fue el sitio donde estuvo siempre enterrado o si es un lugar de un segundo enterramiento.

A su vez, entre las medidas investigativas tomadas por el fiscal Fernando Moine se destaca el pedido de informes para que se indique qué personal integraba el cuerpo de enfermería en el entonces viejo hospital San Antonio de Padua.

Y lo que aparece como una de las medidas más trascendentes es la referida al inicio de un nuevo estudio de cada foja del expediente y en la totalidad del mismo, lo que ha quedado en manos de un cuerpo de investigadores especiales de la Policía Judicial de Córdoba.

Los investigadores se llevaron una copia de todo el expediente para revisar hasta el último detalle a los fines de encontrar algún elemento que se pueda haber pasado por alto en los 17 años de investigación judicial.

Este “reestudio” del caso podría derivar en nuevas citaciones de testigos para ampliar declaraciones o bien clarificar puntos oscuros de sus relatos.

“Se va a buscar para establecer si han quedado cabos sueltos en la causa”, confió a PUNTAL el fiscal Fernando Moine.

Por otra parte, se solicitaron informes y se pidieron legajos de los policías que en el año 1991 integraban el Comando Radioeléctrico, la sección Asuntos Juveniles, la División Investigaciones y otras áreas sensibles de la fuerza policial.

La nueva investigación solicitada  por el máximo tribunal del país recién está comenzando, y se confía en obtener resultados para que se haga justicia.

Fuente: Puntal  09.8.15