Buscar en este blog

23 jul 2012

EL MIEDO


El miedo paraliza, por eso se lo desata, para atrapar, como una red sobre la presa.
El miedo acobarda, por eso se lo emplea para destruir el coraje.
El miedo enmudece, te cierra la garganta.
El miedo tiene su mejor aliada, la sombra. De noche el miedo es más eficaz. Los grandes crímenes  se cometen en la oscuridad.
El miedo se siembra, como si fuera una plaga. Se reproduce, se contagia, se expande como gas  venenoso.
El miedo se instala para reinar mucho tiempo, cuando se necesita someter a los otros, ya sea un individuo, o un pueblo o una nación. Del miedo al terror se pasa en segundos para luego  permanecer por décadas.
El miedo comienza cuando nos sentimos solos y abandonados, con la inseguridad del afecto de los otros, para que nos den la mano amiga.
Al miedo hay que irlo a buscar en su propia guarida y denunciarlo para que todos sepan quién lo produce y qué se propone. Debemos condenarlo y ponerlo a la vista de todos.
El miedo es hermano de la incertidumbre, trabajan juntos. Entre los dos torturan al que se quiere enloquecer con la desaparición de un ser querido. El no saber si está vivo, si está muerto o en la mesa de torturas, o preso, o violado. Por eso cuando se instala  el miedo en una familia, en un pueblo o en un país, primero se los condena al silencio. Nadie podrá hablar de "eso". Se arrasan las leyes, se amordaza y violenta a la justicia. No hay seguridad porque todos los lobos andan sueltos en el mismo prado que pastan los  rebaños. Huir a la estampida, arrinconarnos a llorar o adular a los violentos sólo conduce a mayor ferocidad.
Unirnos a los otros, hacernos fuertes y solidarios, salir a denunciar a la luz del día a los provocadores del espanto, ése es el método. A veces también ocurre: pensamos que en este cuarto hay un fantasma, y sólo es una cortina movida por el viento.
Siempre y en toda ocasión debes tener b voz clara para llamar a los otros, a los que debes responder cuando seas llamado. Al miedo lo vence la solidaridad.
Cuando en una familia, en una aldea o en un país la gente deja de ser solidaria, está a merced de los lobos y sometido a los miedos.

Fuente: Educando en Derechos Humanos (2001) de Susana Dillon

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios publicados son de responsabilidad exclusiva de quien los envíe. No siempre refleja nuestra opinión.