Las comunidades están aprendiendo a crear sus propios anticuerpos. El
tema del medio ambiente ha sensibilizado altamente a la opinión pública del
país, dado la difusión que los propios pobladores vienen realizando de sus
problemáticas. Tal es el caso de los afectados por la explotación minera que se
movilizan permanentemente y hacen trascender su situación, y el emblemático
caso de Gualeguaychú con respecto a la instalación de la
planta Botnia, conflicto que lleva ya tres largos años, sin
visualización de solución inmediata de parte de la población a pesar del fallo
del Tribunal de La Haya.
En nuestra ciudad estamos abocados a la resolución del tratamiento de la
basura, con el análisis en Audiencia Pública de la metodología
propuesta por la empresa Innviron.
Otro tema que afecta a la comunidad regional, por estos días, es
el de la propuesta desde el Ministerio de Agronomía de la Provincia de
desarrollar un plan de contrafuego químico para evitar los incendios en las
sierras próximas, utilizando el conocido glifosato.
Los vecinos de Achiras respondieron a la propuesta
de fumigar en el límite de la provincia de Córdoba con San Luís
utilizando el glifosato con una nota en la que señalan entre otras
cosas: "Las nacientes del arroyo Achiras tienen su origen en la
Pcia. de San Luis, en la estancia Sierras Grandes y de acuerdo con el proyecto
ministerial, la fumigación con Glifosato afectaría la cuenca hídrica, al
igual que la flora y la fauna regional". Otra opinión, la de Jorge
Otamendi, segundo jefe de Bomberos, manifestó a
Telediario Digital que "es descabellada esta idea de fumigar
con glisfosato y debemos pararlos ya".
Estas son las respuestas que estimulan las propuestas intempestivas que
parten desde las oficinas de los funcionarios. Propuestas que no logran
consenso, porque surgen unilateralmente, sin consenso y sin la difusión que el análisis no sólo de la población sino de los técnicos de
organismos específicamente preparados a tal efecto, deben aportar a la
comunidad.
Por eso, el glifosato, demonizado desde los
ámbitos académicos que demostraron que no es tan inocente, es un mal necesario
para los productores y el país desde que somos sojadependientes y
necesitamos limpiar los campos para poder cultivar “el yuyo” que
tanto ruido y divisas generó y genera. Aumentamos la producción
indudablemente, con rindes alentadores si las condiciones climáticas
acompañan, y derribamos los pocos bosques nativos que quedan, expulsamos
la hacienda remanente a las zonas periféricas o a los feedlots subsidiados
para los amigos del poder, y nos centramos en el
monocultivo todo por sobrevivir de la mano del alimento que
básicamente exportamos a los chinos.
Y ahora después de una dolorosa experiencia de incendios regionales,
cuando se perdieron no sólo bienes materiales, sino una importante parte de
nuestra flora y fauna regional y aún persisten en nuestras comunidades el
horror de las imágenes del cielo negro y las crestas de las sierras ardiendo,
con el viento empujando las llamas que avanzaron amenazadoramente sobre las
poblaciones, resulta que la
propuesta de la provincia es la de prevenir una reiteración del
fenómeno, agitando el cuco de un veneno, que nos hace pensar que la solución es
tan poco feliz, como el problema.
Así planteadas las cosas, deberá esclarecerse el panorama recurriendo a
los que saben, que son los organismos técnicos con sus profesionales idóneos, y
elaborar un plan sistemático de lucha contra el fuego que contemple
integralmente la problemática, para no salir con propuestas que obligan al Ministro
de Agricultura de la Provincia, Carlos Gutiérrez a retirarla
precozmente para enfriar la cancha. Y entonces sí, el funcionario señala que se
hará una reunión con los interesados desde la región para analizar la
situación.
La gente le está enseñando el camino a los gobernantes. Es necesario
actuar con más prudencia y comunicación con los vecinos, porque en esto
de defendernos ya estamos aprendiendo a abrir la boca los propios ciudadanos,
que somos los interlocutores olvidados y quienes sufrimos especialmente
las consecuencias de las acciones del gobierno.
El gobierno de la provincia de Córdoba retrocedió un
paso, y no es un gesto de debilidad atender las opiniones de las comunidades,
en este caso la de los vecinos de Achiras, que aspiran a
conservar ese entorno privilegiado en el que viven, y colaborar a mantener la
salud de nuestro agredido planeta.
Toda una lección para el ministerio de Gutiérrez y para la clase
dirigente en general
CIUDADANOS AUTOCONVOCADOS DE RIO CUARTO
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