Foto: Los levanta manos
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Los debates en los recintos legislativos de todo tipo por los recursos, es la moneda corriente por estos días. Las promesas de gobierno, no hablemos de programas de gobierno porque la realidad nos demuestra reiteradamente que no existen tales programas, entonces las promesas de gobierno para que se materialicen necesitan financiamiento, recursos, si Ud. quiere más fácil: plata, money, guita, billetes o como le guste llamarlo “al vil metal”.
Las demandas de la gente son las mismas de siempre, como dice en aquella vieja Canción de Cuna para un
Gobernante de María Elena Walsh, los pueblos “cuando no piden casas, reclaman panes”.
En esta disputa por los recursos surgen los debates parlamentarios, y las razones que luego naufragan cuando las mayorías levantamanos acuerdan lo que los oficialismos de distinto orden municipal, provincial o nacional, manda a votar.
Así hay un caso interesante para el análisis y lo constituye la media sanción otorgada por la Cámara de Diputados al impuesto al cheque y de la emergencia económica.
El impuesto al cheque fue una creación de nuestro nunca bien ponderado comprovinciano Domingo Felipe Cavallo, en el 2001 fue creado como una medida excepcional, pero el Mingo se fue y el impuesto quedó a tal punto que fue prorrogado en cinco oportunidades.
Si las condiciones macroeconómicas eran tan favorables ¿No correspondía que terminada la excepción planteada como razón de su origen se eliminara el impuesto de una vez?.
No fue así, pero se modificó y en el 2006 se aceptó coparticipar el 30%, pero mire qué cifras significan este impuesto: en el 2003 se recaudaba con él 5.900 millones de pesos, este 2008 sería de 20.000 millones y piensan que en el 2009 llegaría a 22.000 millones.
Siguiendo con los números, si se hubiera coparticipado en su totalidad, las provincias entre el 2002 y el 2008 les hubiera correspondido recibir 26 mil millones.
¿Qué tal? No nos vamos a perder en la maraña de los números, pero sí lo que podemos entender es qué este tipo de política de distribución, de acuerdo a lo que conocemos, no es muy federal, y constituye una forma tan cuestionable de constituir poder como la prórroga de la emergencia económica que delega en el Ejecutivo funciones del legislativo.
Así no nos asombre ver la referida peregrinación de intendentes y gobernadores en busca de fondos a la Corte K, que con la pareja presidencial a la cabeza desde la Rosada manejan la distribución de recursos en el país acorde a las simpatías y adhesiones que recibe de los más o menos genuflexos funcionarios del interior.
“Canjeo obra pública por manos en alto con bocas cerradas en el Congreso” es el lema y lo indica el instructivo básico que se manda al interior. Lo grave es que este esquema se repite en las provincias y municipios, y pretender revertirlo es casi una utopía.
Así, nos va, hemos consolidado un débil modelo democrático que se apresta a celebrar de esta manera sus bodas de plata. Más que con todos los discursos, con hechos se debiera demostrar la vigencia plena del sistema cuyo retorno cumple 25 años en el próximo diciembre.
CIUDADANOS AUTOCONVOCADOS DE RIO CUARTO