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29 jul 2013

El Papa Francisco responde a los periodistas en su vuelo de retorno a Europa

La grabadora se detiene en el minuto 84. Durante todo ese tiempo, el papa Francisco, de 76 años, ha contestado de pie las 20 preguntas que le han formulado los 75 periodistas de 14 países que lo acompañan en el Airbus A330 de Alitalia que lo lleva de regreso a Roma desde Río de Janeiro, donde ha presidido la  Jornada Mundial de la Juventud. Ni Jorge Mario Bergoglio ni su portavoz, el padre Federico Lombardi, han pactado ninguna pregunta ni establecido ninguna línea roja. El papa argentino, que confiesa estar bastante cansado pero muy feliz por la acogida de Brasil —“es un pueblo amable, que ama la fiesta, que siempre encuentra un hueco en el sufrimiento para hacer el bien”—, habla sin rodeos de la corrupción en el Banco del Vaticano , de la detención de monseñor Nuncio Scarano  “no ha ido a la cárcel porque se pareciera precisamente a la beata Imelda”—, de la necesidad de una teología de la mujer en la Iglesia católica, de los gais —“¿Quién soy yo para juzgarlos?”— y hasta de su relación con Josep Ratzinger : “La última vez que hubo dos papas no se hablaban entre ellos, se peleaban para ver quién era el verdadero. Yo quiero mucho a Benedicto XVI. Es como tener al abuelo en casa”.

Se refiere por propia iniciativa a los problemas de seguridad surgidos a su llegada a Río de Janeiro: “Se ha hablado de la seguridad por aquí y por allí. No ha habido ni un incidente. Todo era espontáneo. Gracias a que tenía menos seguridad, he podido estar con la gente, abrazarles, saludarles, sin coches blindados. La seguridad es fiarse de un pueblo. Siempre existe el peligro de que un loco haga algo, pero la verdadera locura es poner un espacio blindado entre el obispo y el pueblo. Prefiero el riesgo a esa locura. La cercanía nos hace bien a todos”.

Pregunta. En estos cuatro meses de pontificado ha creado varias comisiones para reformar la Curia vaticana. ¿Qué tipo de reforma tiene en mente? ¿Contempla la posibilidad de suprimir el IOR, el llamado banco del Vaticano?
La parte económica pensaba tratarla el año que viene, porque no es lo más importante que hay que tocar. Sin embargo, la agenda se cambió debido a unas circunstancias que ustedes conocen [los escándalos en el banco del Vaticano], que son de dominio público y que había que enfrentar. Estas cosas suceden en el oficio de gobierno.”
Respuesta. Todo procede de dos vertientes. La primera es que estoy reformando aquello que los cardenales dijeron que se tenía que reformar durante las congregaciones generales [las reuniones preparatorias del cónclave]. Yo me acuerdo de que pedía muchas cosas, pensando que sería otro el que las tendría que hacer… La segunda vertiente es la oportunidad. La parte económica pensaba tratarla el año que viene, porque no es lo más importante que hay que tocar. Sin embargo, la agenda se cambió debido a unas circunstancias que ustedes conocen, , que son de dominio público y que había que enfrentar. Estas cosas suceden en el oficio de gobierno. Uno va por un lado pero le patean un golazo por la parte de allá y lo tiene que atajar, ¿no es cierto? La vida es así y eso es lo lindo de la vida. No sé cómo terminará el IOR. Algunos dicen que tal vez es mejor que sea un banco, otros que es mejor que sea un fondo de ayuda, otros dicen que hay que cerrarlo. Se escuchan estas voces. Yo no sé, me fío del trabajo de las personas que están trabajando en el asunto. En cualquier caso, las características del IOR —sea un banco, un fondo o lo que sea— deben ser la transparencia y la honestidad.

P. Usted dijo que hay personas santas en la Curia y otras que no lo son tanto. ¿Ha encontrado resistencia a su deseo de cambiar las cosas en el Vaticano?
R. Yo no he visto resistencia. Aunque es verdad que todavía no he hecho tantas cosas. Lo que sí he encontrado es ayuda y gente leal. Por ejemplo, a mí me gusta cuando una persona me dice: “Yo no estoy de acuerdo”, y esto lo he encontrado. “Yo esto no lo veo, no estoy de acuerdo, yo se lo digo y luego haga lo que quiera”. Alguien que te dice eso es un verdadero colaborador, y eso lo he encontrado. Pero esos que te dicen: “Ay, qué bonito, qué bonito, qué bonito”, y luego dicen lo contrario en otra parte, todavía no me he dado cuenta. Quizás hay alguno, pero no me he dado cuenta de estas resistencias. En cuatro meses no se pueden encontrar muchas. En cuanto a si hay santos… Hay santos de verdad. Cardenales, sacerdotes, obispos, monjas, laicos… Es gente que reza, que trabaja mucho y que también va, a escondidas, al encuentro de los pobres… Aunque también hay alguno que no es tan santo. Y esos son los que hacen más ruido. Ya sabéis que hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece. Y me duelen esas cosas. Hay algunos que dan escándalo. Tenemos este monseñor en prisión [Nunzio Scarano, acusado de manejar grandes cantidades de dinero negro], y no ha ido a la cárcel porque se pareciera precisamente a la beata Imelda… No era un santo. Son escándalos y hacen daño.

P. Usted no ha hablado todavía sobre el aborto ni sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. En Brasil se ha aprobado una ley que amplía el derecho al aborto y otra que contempla los matrimonios entre personas  del mismo sexo. ¿Por qué no ha hablado sobre eso?
R. La Iglesia se ha expresado ya perfectamente sobre eso, no era necesario volver sobre eso, como tampoco hablé sobre la estafa, la mentira u otras cosas sobre las cuales la Iglesia tiene una doctrina clara. No era necesario hablar de eso, sino de las cosas positivas que abren camino a los chicos. Además, los jóvenes saben perfectamente cuál es la postura de la Iglesia.

P. ¿Pero cuál es su postura en esos temas?
R. La de la Iglesia, soy hijo de la Iglesia.

P. Cuando se ha reunido con los jóvenes argentinos, les ha dicho que a veces se siente enjaulado. ¿A qué se refería exactamente?
R. ¿Usted sabe la de veces que he tenido ganas de pasear por las calles de Roma? Porque a mí me gusta andar por las calles, ¡me gustaba tanto! Y en ese sentido me siento un poco enjaulado. Pero debo decir que los de la Gendarmería vaticana son buenos, son realmente buenos y yo les estoy agradecido. Ahora me dejan hacer algunas cuantas cosas más, pero es su deber garantizar la seguridad. Enjaulado en ese sentido de que a mí me gusta andar por la calle, pero entiendo que no es posible. Lo entiendo. Lo dije en ese sentido. Porque, como decimos en Buenos Aires, yo era un cura callejero. Por cierto, creo que es hora de servir la cena, ¿no tenéis hambre?


P. No. ¿Está usted cansado?
R. No estoy casado, yo soy single [soltero, bromea el Papa].

P. Ha dado la vuelta al mundo una fotografía de cuando partimos de Roma: usted subiendo la escalerilla del avión llevando un maletín negro. Ha habido hipótesis sobre el contenido del maletín. ¿Por qué lo llevaba usted y no un colaborador? ¿Qué había dentro?
R. ¿De verdad que ha llamado la atención eso? No guardaba dentro la llave de la bomba atómica. Llevaba el maletín porque siempre lo he hecho. Dentro llevo la cuchilla de afeitar, el breviario, la agenda, un libro para leer... Ahora llevo uno sobre santa Teresita, de la que soy devoto. Es normal que lleve un maletín cuando viajo. Debemos ser normales. Debemos habituarnos a ser normales. La normalidad de la vida.

P. Usted vive de un modo muy austero en la residencia de Santa Marta, ¿quiere que sus colaboradores, también los cardenales, sigan este ejemplo?
R. El apartamento pontificio no es tan lujoso, es amplio y grande, pero no lujoso. Pero yo no puedo vivir solo o con un pequeño grupito. Necesito a la gente, encontrarme con la gente, hablar con la gente. Por eso, cuando los chicos de las escuelas jesuitas me preguntaron que si era por austeridad o por pobreza, les dije que no, que es por motivos psiquiátricos, porque psicológicamente no puedo vivir solo. Cada uno debe llevar adelante su vida con su modo de vivir y de ser. Los cardenales que trabajan en la Curia no viven como ricos o fastuosos. La austeridad, una austeridad general, creo que es necesaria para todos los que trabajamos en el servicio de la Iglesia. Hay muchas tonalidades de austeridad, cada uno debe de buscar su camino.

El Papa habla a los periodistas en el avión, de regreso a Italia. / L. Z. / POOL (EFE)

P. Hace unas semanas, a un niño que le preguntó si había deseado ser Papa, le respondió que había que estar loco para querer algo así. ¿Le gusta ser Papa? ¿Es feliz siéndolo? ¿Ha acrecentado su fe o por el contrario ha tenido alguna duda?
R. Hacer el trabajo de obispo es una cosa bonita, es bonito. El problema es cuando uno busca ese trabajo, eso ya no es tan bonito, eso no es del Señor. Pero cuando el Señor llama a un sacerdote a convertirse en obispo eso es bonito. Existe siempre el peligro de creerse un poco superior a los otros, un poco príncipe… Son peligros y pecados. Pero el trabajo de obispo es bonito, es ayudar a los hermanos a avanzar. El obispo delante de los fieles para señalar el camino, el obispo en medio de los fieles para ayudar a la comunión, el obispo detrás de los fieles porque los fieles con frecuencia tienen el olfato de la calle. Sí, me gusta ser obispo. En Buenos Aires fui muy feliz. Como obispo, como sacerdote…

P. ¿Y ser Papa también le gusta?
R. Sí, también. Cuando el Señor te pone ahí, si tú haces lo que el Señor te pide, eres feliz. Eso es lo que siento.


P. ¿Cómo debe ser la participación de las mujeres en la Iglesia? ¿Qué piensa de la ordenación de las mujeres?
R. Como dije a los obispos, sobre la participación de las mujeres en la Iglesia no nos podemos limitar a las mujeres monaguillo, a la presidenta de Cáritas, a la catequista… Tiene que haber algo más, hay que hacer una profunda teología de la mujer. En cuanto a la ordenación de las mujeres, la Iglesia ha hablado y dice no. Lo dijo Juan Pablo II, pero con una formulación definitiva. Esa puerta está cerrada. Pero sobre esto quiero decirles algo: la Virgen María era más importante que los apóstoles y que los obispos y que los diáconos y los sacerdotes. La mujer en la Iglesia es más importante que los obispos y que los curas. ¿Cómo? Esto es lo que debemos tratar de explicitar mejor. Creo que falta una explicitación teológica sobre esto.

P. En cuanto al acceso a los sacramentos de los divorciados vueltos a casar, ¿existe la posibilidad de que algo cambie en la disciplina de la Iglesia y que estos sacramentos sean una ocasión de acercar a estas personas y no una barrera?
R. La Iglesia es madre, debe ir a curar a los heridos con misericordia. Si el Señor no se cansa de perdonar, nosotros no tenemos otra elección que esa. Primero de todo, curar a los heridos. La Iglesia es mamá. Debe ir en este camino de la misericordia, encontrar una misericordia para todos. Pienso que, cuando el hijo pródigo volvió a casa, el papá no le dijo: “¿Quién sos? ¿Qué hiciste con el dinero?”. No, hizo una fiesta. Quizás luego, cuando el hijo quiso hablar, habló. Pero el padre no solo esperó, fue a encontrarlo. Esto es misericordia, esto es kairós. En cuanto al problema de la comunión a las personas en segunda unión —porque los divorciados sí pueden hacer la comunión—, creo que esto es necesario mirarlo en la totalidad de la pastoral matrimonial.

P. ¿Cuál es su relación con Benedicto XVI? ¿Tienen contactos frecuentes? ¿Le ayuda? 
R. La última vez que hubo dos papas o tres papas no se hablaban entre ellos, se estaban peleando a ver quién era el verdadero. Tres llegó a haber durante el Cisma de Occidente. Hay algo que califica mi relación con Benedicto: yo lo quiero mucho. Siempre lo quise mucho, para mí es un hombre de Dios, es un hombre humilde, que reza. Yo fui muy feliz cuando fue electo Papa. También cuando él renunció para mí fue un ejemplo de un grande, un hombre de Dios, un hombre de oración. Él ahora vive en el Vaticano y algunos me dicen: “¿Pero cómo se puede hacer esto, dos papas en el Vaticano? Pero ¿no te molesta, él no te hace la revolución en contra?”. Todas esas cosas que dicen, ¿no? Pero yo encontré una frase para esto: es como tener al abuelo en casa, pero el abuelo sabio. En una familia el abuelo está en casa, es venerado, es amado, es escuchado. Él es un hombre de una prudencia exquisita, no se mete. Yo le digo muchas veces: “Santidad, haga su vida, venga con nosotros”. Para mí, es como tener el abuelo en casa, es mi papá. Si yo tuviera una dificultad o tengo algo que no he entendido, puedo llamarlo. Y cuando fui para hablar de ese problema grande de Vatileaks él me lo contó todo con simplicidad. Además, no sé si saben, pero cuando nos habló en el discurso de despedida, el 28 de febrero, dijo: “Entre ustedes está el próximo Papa y yo prometo obediencia”. Es un grande.

P. ¿Se asustó cuando vio el informe Vatileaks?
R. No. Les voy a contar una anécdota sobre el informe Vatileaks. Cuando fui a ver al papa Benedicto después de mi elección, tras rezar en la capilla [de Castel Gandolfo] nos reunimos en el estudio y había una caja grande y un sobre. Benedicto me dijo: en esta caja grande están todas las declaraciones que han prestado los testigos. Y el resumen y las conclusiones finales están en este sobre. Y aquí se dice tal tal tal… ¡Lo tenía todo en la cabeza! Pero no, no me he asustado. Es un problema grande, pero no me he asustado.

P. La historia de monseñor Battista Ricca [nombrado por el Papa para controlar el banco del Vaticano y en el centro de una polémica por un supuesto pasado de escándalos sexuales] ha dado la vuelta al mundo. Queríamos saber cómo va a afrontar este asunto y todos los relacionados con el supuesto lobby gay en el Vaticano. 
R. Con respecto a monseñor Ricca, he hecho lo que el derecho canónico manda hacer, que es una investigación previa. Y esta investigación no se corresponde con lo que se ha publicado. No hemos encontrado nada. Pero yo querría añadir una cosa sobre esto. Yo pienso que muchas veces en la Iglesia —con relación a este caso o con otros—, se va a buscar los pecados de juventud. Y se publican. No los delitos, los delitos son otra cosa. Los abusos de menores son delitos. Me refiero a los pecados. Pero si una persona —laico, cura o monja— comete un pecado y luego se arrepiente, el Señor la perdona. Y cuando el Señor perdona, olvida. Y esto para nuestra vida es importante. Cuando confesamos, el señor perdona y olvida. Y nosotros no tenemos derecho a no olvidar. Luego usted hablaba del lobby gay. Se escribe mucho del lobby gay. Todavía no me he encontrado con ninguno que me dé el carné de identidad en el Vaticano donde lo diga. Dicen que los hay. Cuando uno se encuentra con una persona así, debe distinguir entre el hecho de ser una persona gay y el hecho de hacer lobby, porque ningún lobby es bueno. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo? El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy bella. Dice que no se debe marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad. El problema no es tener esta tendencia. Debemos ser hermanos. El problema es hacer un lobby. De esta tendencia o el lobby de los avaros, de los políticos, de los masones... Tantos lobbies… Este el problema más grande.

Después de responder a esta cuestión, sin duda la más complicada, la última después de una hora y 20 minutos de conversación, Jorge Bergoglio mira a la periodista que lo ha puesto en el brete y le dice con una amplia sonrisa: “Le agradezco tanto que me haya hecho esta pregunta. Muchas gracias. Gracias a todos”.

Fuente: Pablo Ordaz. El País de España

14 dic 2009

Roggero hoy, en el mes aniversario





Diciembre del 2001, el país sacudido por la crisis más urticante de la Argentina post- dictadura, mostraba en las calles  a un pueblo ofuscado, ofendido hasta el hartazgo de ser sometido por los pícaros de turno, que  desde los puestos de gobierno disponen de la economía de todos los habitantes en beneficio propio como quedó expuesto al conocer sus situaciones patrimoniales que no resisten el menor análisis serio de la más inocente y lógica ama de casa, no hablemos ya de los expertos.

Así lo vivimos en Río Cuarto, adonde el caso emblemático fue el dirigente justicialista, ex diputado, ex embajador en Italia Humberto Jesús Roggero. Pueblo chico, nuestro pago donde todos sabemos quién es quién, donde trascendía como un secreto a voces el incremento de los bienes del “Gringo”, que no se animaban a denunciar los que desde los negocios vinculados con los bienes inmobiliarios y el agro transaban y toleraban con esa especial vocación de cultivar el “no te metás” tan propio de nuestro país, y aprovechaban para sacar dividendos. La bola fue creciendo y estalló en el caluroso verano y entonces sí la ciudad salió a la calle, apretada especialmente por la movida económica increíble del Mingo Cavallo, otro ejemplar brillante de nuestra entrañable Córdoba.

Lo que no se animó ningún agente inmobiliario, ningún comerciante, ningún honorable de la ciudad a descubrir, lo destapó la gente y fue la que se llegó a calificar en su lenguaje popular, en manifestaciones espontáneas lo que pensaba de aquel representante del pueblo, que alguna vez fue elegido por las urnas, y  manifestó su repudio a viva voz en la puerta de su domicilio especialmente refaccionado para albergar a la familia que había crecido no solo en número sino y especialmente en ambiciones al ir trepando la cuesta social y despabilar su creciente y no tan inofensiva ambición.

Así el ambiente de su pago chico, se le volvió hostil al rubicundo dirigente, y empezó a poner distancia. Sus punteros, esos que untaron en la caja de bienes logrados con el aporte de la “gilada”, o sea los comunes y mortales laburantes, fueron quedando desprotegidos y entonces uno de ellos, el Cacho Aime saltó el charco y destapó su bocaza, reconociendo inmundicias de los negociados no sólo ya del dirigente sino de su grupo familiar que tan sólo en esta cloaca permanente  de noticias en que se ha convertido  la órbita del poder, pueden  dejarnos mudos del asombro a los que sufrimos esta dirigencia.

¿Cómo pensar que alguien puede reconocer ante las cámaras de TV que es “ñoqui” y siga viviendo como si nada?

¿Cómo no sentir un escozor grande ante el enriquecimiento descomunal de nuestro vecino Roggero, que usó la tribuna política para hablar y prometer  bienestar a la comunidad y lo que en cambio logró con sus cargos fue su propia fortuna?

 ¿Cómo creer que nos pueden seguir conduciendo estos especímenes que embolsan bienes y se retiran a disfrutarlo en los lugares más exquisitos del mundo?

Por eso, la noticia conocida por las publicaciones periodísticas, haciendo referencia a Sabor de las Pampas una empresa que en Italia, se encarga de distribuir la magnífica carne argentina  que sería de propiedad del susodicho Gringo, nos deja otra vez perplejos, y desencantados a los pobladores no sólo de la ciudad de Río Cuarto.

Vinculado, protegido, amparado por sus compañeros, sería además el “Gringo” asesor parlamentario via Caselli, oscuro personaje del menemismo que  se desempeñó en el ámbito especial del Vaticano adonde llegó como embajador en los años 90.
El curriculum de Caselli es  elocuente al mostrar los cargos que desempeñó ligado a los más rancios jerarcas del justicialismo como el  inolvidable Carlos Saúl Menem. Por carácter transitivo cabe reflexionar  si los que le dan lugar a Caselli, de paso tienen que “tirarle un hueso” al voluntario exiliado Roggero.

¿Quiere decir entonces que la rosca interna de la política partidaria  sigue igual?

¿Que no van  a mostrar el más mínimo gesto de autodepuración de sus filas?

 ¿Que van a seguir empujándonos a las urnas sin una autocrítica que la gente les pidió y les pide a gritos, por conductas  que entre otras cosas costaron  muchas vidas de compatriotas?

Si esto sucede será señal de que el 2001, con sus secuelas dolorosas de muertos y damnificados de todo tipo, no sirvió para nada, porque nuestra clase dirigente representada por ejemplares como Humberto Roggero, se pasea impune por el mundo, ante los ojos de un país que vuelve a estremecerse con un  indicador de 30 % de pobres.

¡Qué mediocres dirigentes que le brindamos al país, desde el centro de la pampa gringa, y qué mal quedamos los que desde esta sociedad, permitimos que estas cosas sucedieran y sigan sucediendo!

 Muchos de los que comieron y comen de la mano de Roggero y no son solamente punteros políticos, tendrían que entenderlo.

CIUDADANOS AUTOCONVOCADOS DE RIO CUARTO.
Diciembre 2009

13 dic 2009

Roggero seguiría haciendo de las suyas, ahora en Italia





En las Charlas de Quincho publicadas en la edición del lunes en el diario Ambito Financiero, la mayoría de los temas tratados se referían al viaje de Cristina Fernández de Kirchner al Vaticano y todas sus peripecias.
En una de las noticias abordadas el diario dice:
“Entre los funcionarios, era obvio, hubo menciones a Esteban Caselli, ex embajador de Carlos Menem en el Vaticano, protocandidato a presidente y hoy senador en representación de los emigrados en Sudamérica por el oficialismo de Silvio Berlusconi (tiene entre sus asesores en esa cámara al ex embajador en Italia Humberto Roggero, quien además es hoy un importante exportador de carnes argentinas hacia Italia). Ocurre que algunos gobernadores e intendentes han recibido notificación, por parte de Caselli, de que hay líneas de créditos disponibles que extiende el Gobierno italiano, pero que deben tramitarse a través de su oficina en el Senado de Italia. «¿Es cierto eso?», preguntó Cristina girando hacia su canciller. «Averiguaremos y, en todo caso, presentaremos un reclamo», respondió, profesional, Jorge Taiana”.
Aunque breve la noticia es rica en información. Primero cabe preguntarse -y eso hizo Cristina a su canciller Jorge Taiana- por qué los créditos italianos para intendentes y gobernadores de la Argentina deben tramitarse vía Caselli (y asesores) ¿habrá alguna comisión de por medio?.
Segundo, se confirma lo informado por Otro Punto sobre los negocios agro exportadores de Humberto Roggero y su familia. Mientras el ex embajador en Italia estaba por las europas habría montado la empresa Sabor de las Pampas, con domicilio en Roma, dedicada a la venta de carne argentina de máxima calidad.
La información publicada también da sustento a lo informado por Otro Punto cuando aseguró que Roggero seguiría teniendo estancias en la zona y en otros puntos del país donde la actividad principal es la cría de hacienda.
Cabe informar además que la empresa Sabor de las Pampas también comercializaria en Italia dulce de batata y de membrillo, dulce de leche, alfajores de maizena, cerveza Quilmes, vinos de las bodegas Michel Torino, Navarro Correas, Nortón, Alma Gaucha, de la Patagonia Familia Schroeder y hasta yerba mate CBSé con gusto a limón.
Tercero, Roggero, a pesar de sus pésimos antecedentes, consiguió trabajo como asesor del senador en el parlamento italiano Esteban Caselli, quien fue designado en representación de los emigrados en Sudamérica.
Caselli, muy conocido en el mundo de la política, es un menemista que habría tenido nexos poco claros con Alfredo Yabrán y el padre Grassi entre otros muchos más. Pero además es un hombre de gran peso en El Vaticano.
Desde 1990 ocupó distintos cargos. Fue director de SOMISA (Sociedad Mixta de Siderurgia Argentina), asesor del Ministro de Salud y Acción Social, jefe de Asesores del Secretario General de la Presidencia, Subsecretario de Acción de Gobierno de la Presidencia de la Nación y Secretario de Estado de Coordinación de la Vicepresidencia de la Nación.
En 1999 fue designado Embajador de la República Argentina ante la Santa Sede y ante la Soberana y Militar Orden de Malta.
En el 2000 fue Secretario General y Secretario Legal y Técnico de la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires.
En 2001 fue nombrado por el Presidente de la Nación, Secretario de Culto del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, cargo que desempeñó hasta el 25 de mayo de 2003.
Ahora representa a los ciudadanos italianos de América del Sur como Senador en el Parlamento Italiano y uno de sus asesores es el riocuartense Humberto Roggero, radicado en Italia junto a su familia e investigado por la Justicia Federal de su ciudad natal por supuesto enriquecimiento ilícito.
Tal vez, porque cuenta con la amistad de semejante personaje es que el ex legislador confía en que la investigación del juez Carlos Ochoa no prosperará y se perderá, como otras tantas investigaciones por enriquecimiento, en la impunidad de la que goza cierta clase política en la Argentina.

Fuente: OtroPunto