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21 sept 2009

Opiniones de Beatriz Sarlo sobre la ley de medios


En busca de información acerca del proyecto que ya recibió media sanción de Diputados, y preparándonos para conocer  que deciden en la Cámara de Senadores, estamos leyendo opiniones  sobre el proyecto tan defendido por el oficialismo, y tan rápidamente aprobado por la Cámara Baja. Así insertamos los videos con una de las voces disidentes de Córdoba, como es la de la diputada Norma Morandini. La posición que adjuntamos ahora es la de Beatriz Sarlo, ensayista, que publica la misma bajo el título de:

 “Los que defienden el pluralismo ideológico tienen de qué preocuparse”.

EL PODER EJECUTIVO AUMENTA EL CONTROL SOBRE MEDIOS PUBLICOS Y PRIVADOS




Por: Beatriz Sarlo, ENSAYISTA












No hay que ser particularmente leguleyo para opinar que el proyecto sobre medios audiovisuales fue votado de atropellada. Incluso si los foros hubieran funcionado como asambleas de ciudadanos de la república ateniense, la Cámara de Diputados no es un foro más, dato evidente si, en vez de citar a Giovanni Sartori y Umberto Eco (pensadores no extremadamente compatibles, pero bueno, nadie puede estar en todos los detalles), se entendiera un poco la Constitución y otro poco la dinámica de los foros donde los militantes sociales expresan legítimos intereses sectoriales y, también, pasan por alto cuestiones fundamentales.

Muchos de los argumentos parecían inventados ad hoc. Súbitamente, una cantidad importante de diputados descubría que el país se volvía irrespirable si vivíamos unas semanas más con la "ley de la dictadura", argumento que los obligó a manotear la oportunidad que los despertaba de tal pesadilla. Si les queda tiempo libre, podrían ahora revisar todas las leyes vigentes desde la época de la dictadura y derogarlas, no sea cosa que el día de mañana aprueben otro proyecto de apuro porque se despabilaron con una "ley de la dictadura" sobre el pupitre.

Las palabras no reemplazan a la realidad y la palabra "dictadura" no reprime las libertades y el pluralismo tanto como una dictadura verdadera. Demasiado Foucault oratorio y demasiado olvido de que, como enseñó Saussure, la palabra "caballo" no trota.

De todos los aspectos que han sido discutidos, el proyecto incluye uno que no recibió mayor consideración. Ni las empresas ni los defensores de la ley afinaron la vista sobre las disposiciones referidas a la Radio y Televisión Argentina Sociedad del Estado, creada bajo la jurisdicción del Poder Ejecutivo Nacional.

Miguel Bonasso sostuvo de esta manera su abstención: "Aclaro en forma terminante que no voy a ceder al punto de la autoridad de aplicación de la Ley de Radiodifusión. El reemplazo del viejo y desprestigiado Comfer debe ser un ente autárquico, federal, controlado por el Parlamento y asociaciones de la sociedad civil. Nunca bajo la órbita del Poder Ejecutivo, ni de este, ni de ningún gobierno".

Lo que para Bonasso es uno de los peligros más evidentes de la Ley reaparece, como si estuviera calcado, en el organismo que se hará cargo de la televisión y la radio del Estado nacional. En efecto, el Poder Ejecutivo también obtendrá fácilmente la mayoría simple en este organismo que, por otra parte, funciona dentro de su esfera para que no pueda colarse allí ningún viento desorganizador. Es comprensible que para las empresas del sector privado este aspecto del proyecto no se convierta en el centro de sus reclamos. No se desvelan con la radio y televisión estatales, como las preocupa, justificadamente, la misma mayoría sencilla que el Poder Ejecutivo tendrá en el órgano cuyas disposiciones caen sobre los medios comerciales.

Sin embargo, el destino de Canal 7 y de Radio Nacional debería preocupar a todos aquellos que juran por los valores del pluralismo cultural e ideológico, es decir, a muchos de los defensores del proyecto.

La nueva ley era ocasión de legislar sobre la autoridad que dirigirá la sociedad de medios nacionales, proponiendo una jurisdicción independiente para impedir que éstos se conviertan en medios del Gobierno, sea éste el que sea. Sin duda, esta posibilidad de Canal 7 no va a preocupar a las emisoras privadas, que piensan que a más gubernamental, menos audiencia. Pero debería preocuparnos a los televidentes.

Subrayo este aspecto del problema porque el órgano que controlará y dispondrá la actividad de los medios del Estado será dirigido por el Poder Ejecutivo por la sencilla razón de que nombrará directamente a su presidente y director; el Parlamento nombrará a tres representantes, uno de ellos por la primera minoría, que es la del Ejecutivo. Sobre siete miembros, y tomando resoluciones sólo sobre la base de una mayoría simple, el Ejecutivo tiene casi todo en sus manos para mandar. Habrá que implorar al destino para que ninguno de los miembros del Consejo se engripe o salga de viaje.

Por otra parte, los diputados que votaron este proyecto deberían estar ya mismo preparando una ley orgánica de los medios estatales que tenga un poco más de contenido y regale un poco menos de control al Ejecutivo, aunque no los apuren como los apuraron en estos días.

Naturalmente, las notas a pie de página de la ley, tan desordenadas como las de una monografía estudiantil en borrador, dan casos de legislación comparada donde también hay representación del Poder Ejecutivo en este tipo de organismos: Australia o Chile, por ejemplo. Pero la legislación comparada se vuelve abstracta si no se la completa con un poco de política comparada: el Poder Ejecutivo de Australia y Chile tiene tradiciones de mayor autolimitación que el Ejecutivo personalista y concentrado de la Argentina. Si un alumno presentara estos ejemplos de legislación comparada, cualquier profesor le sugeriría hacer también un poco de historia comparada, ya que se legisla para un país no para una historieta de ficción política.

Quienes parecen más entusiasmados por el proyecto de ley son los académicos de las carreras de Comunicación y fue uno de ellos, Gabriel Mariotto, llegado de la Universidad de Lomas de Zamora al Comfer, quien la dibujó siguiendo el borrador de los Kirchner. Sería insidioso pensar que los académicos se entusiasman porque el proyecto les asegura un lugar en cada uno de los organismos propuestos. Creo que las ideas juegan su papel.

Por ejemplo, la reserva de un tercio del espacio audiovisual para las organizaciones de la sociedad civil, disposición de la ley que es más progresista pero no menos erizada de dificultades.

Es lindo creer que allí no sólo crecerán flores envenenadas por la cooptación política o los intereses sindicales, sino organizaciones casi escandinavas, orgullosamente fuertes e independientes que encontrarán también en la sociedad civil fuentes de financiación voluntaria, convirtiendo a este país de avaros en todo lo que sea apoyo a lo público, en una república de ciudadanos encantadores, dispuestos a donar quinientos pesos anuales a la emisora de su preferencia, como sucede, sin ir más lejos, en Estados Unidos.

Los entusiastas de las radios comunitarias las ven salir de las penosas condiciones en que hoy sobrevive la mayoría de ellas para convertirse en sólidas emisoras independientes que produzcan buena información y buenos contenidos locales, nacionales e internacionales, indispensables porque los medios privados ya no podrán cubrir todo el territorio con sus redes.

Y si esas emisoras independientes no logran hacerlo, el Poder Ejecutivo, que ocupa la cabina de mando en Canal 7, no será tan mezquino como para negarles programación y apoyo. Este mundo maravilloso pasa por alto la necesidad de sentarse a pensar de qué modo es posible fortalecer las posibilidades técnicas y económicas de las pequeñas organizaciones de la sociedad civil (comenzando por las de los pueblos originarios, que la ley nombra a cada rato como si fuera un mantra). Esas radios del sector público, si no pertenecen en el futuro a sindicatos y corporaciones poderosas, pasarán por el remolino de los subsidios.

Los veloces diputados nos deben ahora una legislación que asegure la asistencia técnica y económica a las pequeñas emisoras garantizando su independencia (porque nadie quiere radios que reproduzcan la lógica de lo que fue el piqueterismo oficialista).

Cuando se menciona tantas veces a los pueblos originarios como lo hace este proyecto, es bueno recordar que los hombres y mujeres reales de esos pueblos son los que más probabilidades tienen de vivir en la pobreza.



Fuente:Clarin

19 sept 2009

Córdoba y la pinza K










Las maniobras del  poder político nos están dejando a la población del país toda, y a la de Córdoba en particular, como “la mortadela del sanguche”, dicho en cordobés. Y si no fíjese lo que pasa en nuestro entorno inmediato: las demandas de obras públicas no sólo no cesan sino que se incrementa desde la ciudadanía y  en pos del  logro de esos fines  los gobiernos de turno desde el interior provincial piensan y ponen en acción todas las estrategias posibles. Bueno, Ud. conoce a nuestros dirigentes y no todos son tan nobles y tampoco hacen obra pública sin sacar algún vuelto, pero volvamos al comienzo… Lograr recursos es hoy el gran tema, la forma de poder seguir, mostrarse eficiente y tener expectativas de continuar para todo político que se precie de tal.

Pero el poder central diseñó una estrategia y la cumple: maneja la caja y por ende las voluntades. Planteada esta estrategia K, desde la asunción del intendente Jure, hace poco más de un año, vimos la peregrinación permanente de él y sus allegados a los centros porteños para lograr recursos, así se destinaron fondos para la pavimentación del barrio Roque Sáenz Peña, claro… que llegaran en tiempo y forma por cierto fue una utopía y hoy hay reclamos de todos los sectores con respecto a la obra. Reclaman los vecinos  y reclama la empresa a cargo del emprendimiento, unos por falta de avance de la obra y la otra por falta de pago. 

Con esos antecedentes Jure va por más y se alinea con Acastello y Giacomino conformando la Mesa de los Tres cuyo objetivo es lograr recursos desde la administración central “puenteando” a la Provincia. El premio mayor inmediato es la construcción de viviendas, tan luego… Si los recursos llegan para lograr las anheladas  viviendas está por verse, pero lo que ya llegó es el malestar entre los intendentes mencionados y el resto de sus pares de la provincia que se  sienten boicoteados. Ni que hablar de las expresiones de Schiaretti y su entorno con respecto a esta maniobra que adjudican pura y exclusivamente al gobierno nacional, que ha logrado que su “cabeza de serie” Acastello se uniera al desorientado Giacomino y al esperanzado Jure a los que se le sumaría el intendente de Carlos Paz.

El apriete se completa con las maniobras de los gremios estatales que no sin razón demandan aumento de salarios cuando las arcas provinciales flaquean. Dice Luis Barud: “La administración cordobesa, agobiada por la deuda pública heredada, necesita componer con buenos modales una relación que en medio de tanta incertidumbre, le permita arribar al fin de su mandato sin más sobresaltos de los que ya pasó”. De la herencia no se habla y De la Sota  empieza a mostrarse  con comentarios en los medios y con su fracción en el justicialismo  buscando la apetecida conducción partidaria.

Los guiños  de la provincia hacia el campo, eje de la producción de una vasta zona de la provincia no hizo sino encender la mecha para el reproche y durante la protesta  gremial estatal  por el reclamo salarial, la voz de la dirigencia pegó fuerte en lo que  consideran “privilegios” que se le otorgan a los que producen y mantienen el aparato estatal. Los efectos de un paro de empleados públicos  no se hacen esperar, de arranque se resiente la atención en los hospitales y la adhesión de los docentes deja las aulas vacías, entonces las demandas elementales de la población: salud y educación que encabezan las promesas electorales, son también  las primeras en sentir el impacto de los reclamos.

Difícil momento para la población de Córdoba, que se encuentra entre los municipios que coquetean con el kirchnerismo, con su lastre de promesas incumplidas y los que se disciplinan a la órbita provincial jaqueada por la falta de recursos.

Entre los reclamos de unos y las expectativas de los otros, los habitantes de la  provincia como en la canción de la Walsh ...“cuando no piden casas, pretenden panes”... y esperan cada vez más decepcionados que  estos funcionarios que trenzan y destrenzan aporten las soluciones a sus demandas, que mucho tienen que ver con los derechos humanos básicos de una sociedad.

CIUDADANOS AUTOCONVOCADOS DE RIO CUARTO

4 sept 2009

¿Monumento a la irresponsabilidad?


Audio Continental:V.H. Morales
TIEMPO 2:28 minutos AUDIO



El caso del legislador Cantero y el veto presidencial

Ponemos a consideración estas dos versiones periodísticas que reflejan la actitud del gobierno nacional con respecto al veto presidencial al artículo de la ley de Emergencia Agropecuaria que desencadenó el paro del campo hace una semana. Uno, es el audio de una entrevista radial al Diputado Alberto Cantero en su carácter de Presidente de la Comisión de Agricultura y otro es un artículo de Jorge Vicario publicado por Puntal, que expresa:
“El veto presidencial ¿”Pifiada” o “Paga Dios” para los votos negociados?
“El Gobierno nacional no pierde la capacidad de sorprender a sus rivales. Tal como lo hiciera el año pasado luego del voto “no positivo de Julio Cobos sobre la polémica resolución 125 de retenciones móviles, otra vez hizo uso del controvertido tema de los derechos de exportación con una maniobra tan burda que, de ser cierta, es más digna de Maquiavelo que de las más retorcidas de las mentes kirchneristas.
Pareciera ser que la votación de la prórroga de las facultades delegadas al Poder Ejecutivo no fue todo lo transparente y hubo “compromisos asumidos” para que un grupo de senadores de la izquierda bonaerense votara el proyecto oficial. Y lo hicieron convencidos de que, a cambio, el oficialismo daría vía libre a una quita de retenciones a los productores afectados de sus diferentes distritos afectados por una sequía que no cesa.
¿No dicen que cuando la limosna es grande hasta los santos desconfían? ¿No era un “regalo del cielo” tamaña concesión de parte de un Gobierno para quién el campo es una mala palabra?
Lo concreto es que el proyecto de emergencia agropecuaria salió a primera hora cuando llegó la hora votar por los superpoderes, los senadores votaron convencidos de que le hacían un gran favor a sus productores.
Fue el propio presidente de la Comisión de Agricultura de Diputados, Alberto Cantero, quien tiró la primera pista acerca de la sospechada maniobra oficialista. El hombre no es de esconder la cara cuando las papas queman – coherencia digna de respeto – y salió a asumir responsabilidades y asumir su blooper como una “pifiada” haciendo uso del más puro lenguaje billarista.
Al responder a la requisitoria periodística, Cantero insistió en que se trató de un “error técnico que se le pasó después a todo el mundo”, pero aseguró:”No se lo quiero derivar a los equipos técnicos, quien preside la Comisión soy yo”.
Luego de asumir su supuesta responsabilidad en el asunto, el legislador riocuartense expresó:”Decían que esto era un acuerdo para que se votara la delegación de facultades, pero salí inmediatamente a explicar que es un contrasentido decirle al productor que está en desastre que no va a tener retenciones. Es un error y hay que corregirlo” aseguró cuatro días antes del veto presidencial.
Resulta realmente increíble que una persona como Cantero que aquilata una gran experiencia como docente e investigador, más los años que ya lleva en la política, pueda haber dado su visto bueno a un proyecto sin que sirenas de alerta hubieran resonado en sus oídos cuando algún diputado mencionara la quita de retenciones. Una palabra que les quita los sueños a los productores, que la sufre en sus bolsillos, y a los propios gobernantes que se aferran a ellas como tabla de salvación ante la caída de la recaudación como consecuencia de la crisis financiera.
Pero el problema saltó apenas el Senado convirtió en Ley el proyecto y el Poder Ejecutivo, “no tuvo otra salida” que vetar el controvertido punto de la s retenciones. Una jugada que le salió redonda: logró los votos que necesitaba para prolongar los superpoderes y negó los compromisos contraídos con algunos diputados acusando por el yerro a la bancada oficialista. Un “paga Dios” perfecto, en definitiva…”
Así se llegó al comienzo del paro agropecuario, con estas maniobras y estas actitudes que se presumen desencadenaron el comienzo es imprevisible como sigue el tema y estamos a no dudarlo ante un final abierto. Que los K se la traen….Ni lo dude