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Tormenta de tierra q encontramos volando a Río Cuarto
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Cuando disfrute de nuestro río sepa
también que al caminar por su suelo arenoso con fango este tiene una procedencia
que conviene conocer, al igual que la turbidez del cielo de algunos días y las
tormentas de tierra que regularmente padecemos. Es muy interesante leer la entrevista periodística realizada al ingeniero
agrónomo José Marcelino, jefe del INTA Río Cuarto, que se publicó en el suplemento Tranquera Abierta de Puntal donde analiza los factores
del modelo productivo agrícola que afectan y mucho la calidad del suelo.
La cosecha viene bien, pero
los campos del sur de Córdoba están pidiendo un respiro
El asunto
es así: en prácticamente toda la zona agrícola del país llovió muy bien desde
finales del otoño hasta mediados de diciembre. Tan bien que parte de la zona
núcleo se vio afectada por inundaciones, algo hubo en el sur de nuestra
provincia -pero mucho menos que otros años porque funcionaron los canales- y en
algunas áreas puntuales como al norte de Bengolea -Ucacha, el agua que baja de
los campos se llevó algunos caminos rurales. Pero el saldo en cuanto a humedad
en el suelo, al menos en profundidad, es bueno. Y eso permite pronosticar una
buena campaña.
El problema es que desde mediados de diciembre las lluvias se tornaron
mezquinas, se registraron altas temperaturas y en esta parte del país, cuando
no, los vientos estuvieron a la orden del día. El resultado, falta de humedad
en superficie y plantitas mirando al cielo en espera de un poco de alivio.
Palabras más, palabras menos, así describen la actual situación los
especialistas, que dicen que de aquí en más se irían normalizando las lluvias
-sobre todo en febrero- y el panorama coincide con lo que expresó a este medio
el ingeniero agrónomo José Marcelino, jefe del INTA Río Cuarto.
Docente universitario y extensionista por naturaleza, el ingeniero Marcelino
-quien también ejerce el periodismo desde la FM de la UNRC- insiste con la
necesidad de rever el sistema agrícola predominante en la región, a fin de
recuperar la productividad de los suelos que -no se cansa de advertir- está en
franca decadencia.
Para Marcelino, la situación de los campos de la región mejoró un poco luego de
las lluvias de esta semana, que en Río Cuarto apenas pasaron los 21 mm, “porque
veníamos de una situación de déficit temporario –por lo menos en la parte
superficial del suelo- por los fuertes vientos que hemos tenido, casi todos por
encima de los 35-40 Km/h, y con una altísima frecuencia, porque prácticamente
no tuvimos días sin viento, y esto complicó un poco a los cultivos”.
Explicó entonces que en la región coexisten hoy lotes en dos estadíos de maíz.
“Uno avanzado, que es el maíz de primera y que está casi en el grado de madurez
fisiológica, que podríamos llamar también de choclo de grano duro, y el maíz de
segunda al que todavía la hace falta una buena cantidad de agua superficial
porque su estructura radicular no tiene la suficiente profundidad como para
abastecerse de la buena humedad que hay más abajo”.
-Esos maíces tardíos o de segunda, estarían más perjudicados que los de
primavera.
-Yo los definiría como “levemente perjudicados”, por ahora, porque no se nota
una marchitez temporaria prolongada, como ocurriera otras veces, porque a la
tarde –noche el maíz tiene la capacidad de recuperarse en parte. En esto
ayudaron las buenas condiciones nocturnas que hubo para el maíz
–independientemente de la temperatura diurna-. Las noches frescas acompañan
mucho al maíz.
-¿Y con la soja, que pasó?
-Bueno, esas noches frescas no fueron muy buenas, precisamente, para la soja,
en muchos casos ya están en un estado reproductivo (R1, R2 o R3), lo mismo que
el maní, porque son dos cultivos que tienen más requerimientos de temperatura
durante la noche.
-Está mejor el maíz, entonces.
-Y, si. Yo diría que para el maíz, la situación es buena en general, aunque no
la consideraría que es óptima porque estas lluvias de alrededor de 20 mm apenas
alivian la situación por dos días, ya que la evapotranspiración de la planta se
lleva unos 10 mm diarios. Tendría que llover cada dos días para satisfacer esta
demanda. En la soja, por otra parte, en los lotes sembrados a más de 42 cm, a
55 cm que es la gran mayoría, está complicada porque vienen rebrotes de
gramíneas y además, al ser plantas que no reponen las hojas con facilidad,
también se vuelven susceptibles a ataques de insectos y probablemente haya que
aplicarles algún producto, cuando el productor trata de reducir en lo posible
la utilización de insecticidas u otros agroquímicos, no sólo por problemas
económicos sino también para conservar la calidad del ambiente. Claro que hay
zonas donde las condiciones del tiempo acompañaron más y hay sojas en floración
o empezando a fructificar.
-Al lector no tan informado en temas agropecuarios le sorprende un poco que se
estén esperando o deseando más lluvias que las que hemos tenido en los últimos
meses o hasta hace dos o tres semanas, nomás. Y además algo sigue lloviendo.
-En esto hay que hacer dos consideraciones. Una es la que mencionaba en primer
lugar, que es la pérdida de humedad por
el viento y las altas temperaturas,
que yo creo que es lo menos importante. Lo que a mí más me preocupa es que el coeficiente de escorrentías es muy
alto. Un lote de maíz requiere de unos
600 mm por campaña para tener un rendimiento de mediano a bueno. Pero el grado
de infiltración de una lluvia abundante no es más del 40%, lo que significa si
caen esos 600 mm, la absorción real es de apenas 240 mm. El resto es lo que
vemos que escurre por los campos y después lo notamos en las crecidas de los
arroyos y los ríos de la zona, y también vemos mucho barro, mucha agua con
tierra en suspensión, que no es otra cosa que el suelo fértil que se nos está
yendo de los campos.
-Es desertificación, en definitiva.
-Claro, hacia eso vamos. Esto nos está diciendo que nuestros suelos no soportan
el nivel de producción que están teniendo. Tenemos un agro ecosistema muy frágil que hace disminuir la porosidad y la
capacidad de infiltración, aumentan las escorrentías y eso hace que la planta
aguante menos en el suelo. O sea , llueve mucho pero esa agua no puede ser
aprovechada por la planta y se va a los cursos naturales o a los caminos, como
ustedes mismos lo mostraron en el Tranquera pasado con lo que pasa al norte de
Bengolea y Ucacha.
-¿Esto pasa por el monocultivo?
-Y, tenemos una gran predominancia, casi un monopolio de un cultivo como la
soja que no deja rastrojo. Y un cultivo sin rastrojo es como si uno anduviera
en verano a pleno sol sin protector solar ni una remera. Un suelo sin
protección es un suelo muy expuesto.
Imágenes impactantes
Las entrevistas en la oficina de Marcelino nunca transcurren linealmente.
Siempre hay espacio para el mate o para ver algunas de las fotografías de alta
calidad que siempre tiene a mano. Tomadas a campo o aéreas, revelan detalles
que a un observador distraído se le podrían escapar.
Las que nos muestra en esta pausa permiten observar que con los vientos no sólo hay evapotranspiración
sino que en los lotes más sufridos o agrícolamente exigidos, el cultivo sufre
mucho más.
“Indudablemente -expresa- en los últimos días hemos visto mucha voladura de campos. El año pasado, por
ejemplo, hubo varios cortes de la
autopista entre Villa María y Córdoba, a la altura de Oncativo, Oliva, James
Craik y Tío Pujio, por el viento y la tierra. También se ha visto mucha tierra
arrastrada por el viento en campos de la zona e incluso hemos tenido varios
días con el cielo turbio, lo que hace que el
Sol se vea medio pálido, precisamente por la tierra en suspensión que se genera
con la voladura de los campos. Y esto se debe también a que los médanos,
que eran algo natural en la zona, han sido pasados por encima por la siembra
directa y en años buenos, con lluvias normales y poco viento, el comportamiento
del cultivo ha sido bueno. Pero en años con tanto viento, el suelo no aguanta”.
Y reitera que si se continúa con esta agricultura intensiva, sin dar cobertura
a los suelos, “es probable que en unos
años volvamos a tener los médanos vivos que en su momento se contuvieron con
forestación”.
-Y la voladura del suelo afecta también a las plantas del mismo lote.
-Si, claro. Son suelos muy arenosos y la arena que es arrastrada por el viento,
destruye a las plantas. Y además, las hojas que están abajo se ven afectadas
también por altas temperaturas, ya que el suelo sin cobertura actúa como una
especie de loza radiante que hace que a unos centímetros del suelo haya
temperaturas de 50ºC o más. Cuando uno camina por el lote en zapatillas siente
el gran calor que libera el suelo. Esto hace que las primeras hojitas se sequen
y se provoca una demora en el cultivo que si llega a ser de una o dos semanas,
como suele ocurrir, y la floración puede caer en una época inadecuada o bien
puede caer alguna helada temprana que afecte a la fase final del llenado de
granos. Además, una planta muy estresada puede estar mucho más expuesta a
alguna patología como virus o molicutes, que si bien no son virus pueden
afectar a la planta de maíz.
-De todas maneras, con las últimas lluvias y la posibilidad que brindan los
pronosticadores de que en los próximos días haya más precipitaciones, la
campaña sería bastante mejor que la 2011/12.
-Sin lugar a dudas, la superficie de las zonas más afectadas es mucho menor que
la del año pasado. Y si bien hubo varias tormentas de granizo, éstas siempre
son puntuales y bien generan mucha pérdida en los campos más castigados, el
área con pérdidas no es muy grande frente a la totalidad de la superficie
agrícola. No hace variar en más de un punto porcentual en un departamento.
-Claro, es una pérdida muy grande para el campo que lo agarró la piedra, pero
no como para bajar muchos los rendimientos promedio.
-Seguro, en el caso de campos afectados en la zona de Bengolea o Ucacha hubo
hasta tres y cuatro resiembras, con las pérdidas que eso conlleva. Se pierde en
rendimiento y en oportunidad de siembra, porque la soja llega a perder un
quintal de rendimiento por cada semana que se demore la siembra desde mediados
de noviembre. Para compensar esto habría que cambiar la tecnología para acercar
más las hileras de siembra, por ejemplo, que es algo que por ahora no se puede
hacer. Pero a diferencia del año pasado ahora hay muchos maíces de primera ya
logrados y se espera que el maíz tardío pueda recuperar algo de los que se está
perdiendo en estos días. Y esto es muy importante porque en la zona se da la
posibilidad de darle valor agregado al maíz. Y la soja tiene una gran capacidad
de recuperación, a partir de ahora la planta puede ir renovando sus hojas y eso
nos permite prescindir de controles de orugas desfoliadoras, por ejemplo, al
tiempo que en el campo quedan más predadores naturales de esos insectos. Y esto
es bueno para el bolsillo del productor, para el futuro del campo y para el
medio ambiente.
Suplemento Tranquera Abierta de Puntal 19 al
24.01.13