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9 abr 2013

Que dicen los líderes del mundo ante la muerte de Margaret Tatcher



Al conocerse ayer 8 de abril la muerte de la ex primer ministro británica Margaret Tatcher, los argentinos que hace una semana exactamente el 2 de  abril  recordamos especialmente la tragedia de la guerra del Atlántico Sur, en el feriado por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, no podemos menos que rememorar las circunstancias del conflicto y la brutal disposición de la Damna de Hierro que ordenó hundir al Belgrano, porque  para nuestra gente Tatcher es sinónimo de hundimiento del Belgrano, con todo el dolor que ello nos aporta. Es interesante conocer que manifiestan los distintos referentes del orbe ante la pérdida de una figura emblemática del neoliberalismo, que fiel a su estirpe de líder conservadora  se comportó como tal: creía en la familia, en Cristo, pero aplicó con rigor las políticas que aún hoy le valen los duros cuestionamientos de buena parte de  su propio pueblo.

Repercusiones en el mundo ante la muerte de Margaret Tatcher

 Texto que el Vaticano envió al gobierno inglés

"Su Santidad el Papa Francisco se entristeció al enterarse de la muerte de la baronesa Margaret Thatcher", dice un telegrama que fue enviado por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de la Santa Sede, al Priminer Ministro británico, David Cameron.
"El recuerda los valores cristianos que estaban en la base de su compromiso con el servicio público y en la promoción de la libertad entre la familia de las naciones", asegura el texto, escrito en inglés y difundido por la oficina de prensa de la Santa Sede.
"Confiando su alma a la misericordia de Dios y asegurando a su familia y al pueblo británico un recuerdo en sus oraciones, el Santo Padre pide la abundante bendición de Dios para todos aquellos cuyas vidas ella tocó", concluyó.
Fuente: La Nación 9.04.13

Sebastián Piñera, presidente de Chile:
Consideró hoy que el deceso de la exprimera ministra británica Margaret Thatcher, "es una gran pérdida para el mundo".  "Fue una mujer valiente que enfrentó los problemas y que tuvo siempre una actitud de solucionar los problemas. Creo que es una gran pérdida para Inglaterra y para el mundo entero", declaró el mandatario conservador durante una actividad pública.

Mientras los familiares y los partidarios de Augusto Pinochet recordaron su cercanía y apoyo al régimen militar (1973-1990).

Augusto Pinochet Hiriart, hijo mayor del dictador chileno: "(Thatcher) era una agradecida de lo que había hecho Chile por Inglaterra"(CNN Chile) Chile, aunque formalmente se mantuvo neutral, prestó apoyo logístico a Reino Unido durante la guerra de las Malvinas contra Argentina, en 1982, tal como confirmó el entonces comandante de la Fuerza Aérea, Fernando Matthei.

El ex canciller de Pinochet Miguel Álex Schweitzer
"Pinochet fue un gran admirador de las políticas de Margaret Thatcher, pero las políticas habían sido aplicadas primero en Chile antes de ser aplicadas por Ronald Reagan en Estados Unidos y por Margaret Thatcher en Reino Unido", indicó el exministro. (CNN Chile)  

Barak Obama , presidente de EE. UU
“Con el deceso de la baronesa Margaret Thatcher, el mundo ha perdido a una de las grandes campeonas de la libertad (...) Estados Unidos ha perdido a una verdadera amiga‘, dijo Obama en un comunicado. ‘Aquí, en Estados Unidos, muchos de nosotros nunca nos olvidaremos de su postura hombro con hombro con el presidente Reagan, recordando al mundo que no estamos simplemente arrastrados por las corrientes de la historia, (sino que) podemos darles forma con convicción moral, inquebrantable coraje y voluntad de hierro‘.

Nancy Reagan, ex primera dama de EE.UU
 "Es bien sa­bi­do que mi ma­ri­do y la se­ño­ra That­cher dis­fru­ta­ron de una re­la­ción muy es­pe­cial co­mo lí­de­res de sus res­pec­ti­vos paí­ses du­ran­te uno de los pe­río­dos más di­fí­ci­les y cru­cia­les en la his­to­ria mo­der­na". "Ron­nie y Mar­ga­ret eran al­mas ge­me­las po­lí­ti­cas, com­pro­me­ti­das con la li­ber­tad y de­ci­di­das a aca­bar con el co­mu­nis­mo", aña­dió.

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, escribió en Twitter : ‘Lamentamos la muerte de la Dama de Hierro, Margaret Thatcher. Controvertida, valiente, con carácter y amiga de Colombia‘.

En su patria:

Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros:
"Margaret Hilda Thatcher ha muerto, pero el daño causado por su política fatalmente imperfecta lamentablemente continúa", indicó en su sitio de Internet el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, que la líder prácticamente destruyó.

Las celebraciones, denominadas "Thatcher Death Parties" (fiestas por la muerte de Thatcher), se realizaron en Londres, Bristol, Liverpool, Glasgow, Belfast, Londonderry, y Leeds, a partir de convocatorias a través de las redes sociales.

5 abr 2013

Carta del hermano de Juan Politano


Hoy, Juan Politano cumpliría 28 años. Su hermano cumplió esta carta, a cinco años de las trágicas explosiones en la UNRC.

A la comunidad universitaria:
Han pasado más de 5 años de ocurrido el accidente en la planta piloto. Durante todo este tiempo he tenido la necesidad natural de saber qué había ocurrido, lo que me ha llevado a interiorizarme en los pormenores del accidente, y el transcurrir de mi vida estudiantil me dio la posibilidad de conocer algunos entretelones relacionados al funcionamiento institucional de la UNRC. Dadas las circunstancias y en vísperas de la sexta vez que no podré decirle feliz cumpleaños a mi hermano de manera física, me siento en la necesidad de expresar algunos comentarios, sentimientos y reflexiones.
Cuando ocurre el accidente, allá por el 2007, me encontraba terminando el segundo año de licenciatura en química. Quiero hacer mención a una cuestión muy simple, pero no por ello sin importancia. Era por aquel entonces nada más que un simple estudiante perteneciente a la Facultad de Ciencias Exactas, Físico – Químicas y Naturales, NO pertenecía a la Facultad de Ingeniería. Sin embargo, conocía que era la planta piloto, sabía de la presencia de novedosos tambores de hexano, sabía lo que se estaba realizando en ese momento en la instalación. Vuelvo a remarcarlo, todo esto sin siquiera ser estudiante de la Facultad de Ingeniería.
Una vez que ocurrió la tragedia, en la cual dejó la vida mi hermano, el estudiante Juan Andrés Politano, fue vergonzoso el apoyo institucional que recibió mi familia de parte de la Universidad. Creo que hasta el día de hoy mis viejos están esperando que algún tipo de autoridad de por aquel entonces les cuente qué fue lo que ocurrió, por qué la universidad les había quitado la vida de su hijo. El calor humano que hemos recibido, fue el proveniente exclusivamente de grandes personas que sí trabajan en la Universidad, pero movidos únicamente por sus convicciones particulares. Todavía hoy transitan por los pasillos de la UNRC, y menos mal que estas personas existen, porque son las que le dan el verdadero sentido humano a la institución. Son estas mismas personas las que han luchado desde el anonimato desde el día siguiente al accidente, para mantener en pie a una institución que se caía a pedazos, sumergida en una crisis psicológica sin precedente. ¿O acaso no tienen memoria? ¿Piensan que por arte de magia los estudiantes pudimos volver a las aulas y laboratorios? Obviamente que no. Se debió a este puñado de personas, que han sabido sobreponerse a todo un aparato institucional armado, primando las cuestiones humanitarias. Y vuelvo a remarcarlo, estas personas de las que hablo NO son las autoridades de aquellos tiempos.
En la actualidad me encuentro residiendo en la Ciudad de Córdoba, realizando estudios de posgrado en la UNC. El vínculo “estatutario” que me une a la UNRC es el de Graduado. Por eso me veo en la necesidad de opinar como tal, al entender que el Graduado debe ser aquella persona que luego de haber pasado por la Universidad, logre llevarle la mirada y la opinión de la sociedad en la cual vive. Por si no se han dado cuenta, no son sólo ustedes quienes están interesados en saber que ocurrió. Hay toda una sociedad esperando las respuestas a todos los interrogantes que existen. Me siento verdaderamente triste en relación a que la única discusión que se esté dando acerca del accidente de la planta piloto y todo lo relacionado al juicio que éste conlleva este limitado a cuestiones tan superficiales tales como si querella si, o querella no, gremio docente si, gremio docente no. Hay muchísimas personas que tenemos la necesidad de saber la VERDAD. Y en esta búsqueda de la verdad no hay sentimientos de odio o vengativos. Quizás en lo personal, lo natural sería sentirlo, de hecho perdí a mi hermano mayor. Pero no, no tengo esos sentimientos. No soy iluso, que haya o no responsables (y remarco esto, no considero que haya culpables, pero sí responsables) no me va a devolver a mi hermano; pero es imperiosa la necesidad de que se sepa la verdad. Como sociedad nos merecemos saber la verdad. Es exactamente lo mismo que se siente ante otros juicios, más o menos importantes que éste, en el cual saber que se debía hacer y no se hizo, o que se hizo mal, es superador. Saber la verdad, aunque quizás en una primera impresión sea doloroso, es superador. Ayuda a sanar las heridas que todavía se mantienen abiertas. Trae paz. No se debe entorpecer esta búsqueda.
Como trabajador de una Universidad Nacional, además, el desenlace del juicio me mantiene muy alerta. Esto lo digo porque hasta el hartazgo escuché en las distintas audiencias, e inclusive en charlas con amigos y colegas de la UNC, frases tales como “… antes de lo de la planta piloto…” “…después del accidente…” “… luego que ocurrieron las explosiones de Río Cuarto…”, lo que deja en claro que esta tragedia marcó un antes y un después. Este quiebre no solo ocurrió en diferentes aspectos en la UNRC, sino que en cuestiones de higiene y seguridad fue un baldazo de agua fría para todas las UUNN. Mi preocupación reside en que todo quede en la nada. En general, todas las acciones realizadas “luego del accidente” han sido para cambiar cosas que evidentemente funcionaban mal, si no, no se hubiesen cambiado. Supongamos que hipotéticamente, (aunque a mi entender están claras las responsabilidades), no hay responsables. ¿Qué pasa con todo lo realizado en estos 5 años en materia de seguridad? ¿Quiénes deberían cuidar entonces a los estudiantes si no son las autoridades? ¿Quiénes deben garantizarles condiciones laborales seguras a los trabajadores de las universidades? Todo quedaría en nada y en nadie, lo que me resulta inconcebible. Y estaríamos lejos de un verdadero NUNCA MÁS.
Creo que como institución la Universidad Nacional de Río Cuarto y la Facultad de Ingeniería deberían hacerse cargo y asumir las responsabilidades. Debemos ponernos de acuerdo en que instituciones queremos y dejar de lado los dobles discursos. Cuando la sociedad nos necesita, cuando pone la lupa sobre la UNRC, somos la loable “casa de altos estudios”. Se está muy cómodo allí alejado de la ciudad, encerrado detrás de ese alambrado (que no es más que una separación simbólica de la sociedad, ya que tranquilamente pudieron entrar unos cuantos barriles de hexano y toda una estructura para que la planta piloto explote). Sin embargo, lo que ocurre puertas adentro, dista mucho de esto, al manejarse todo de una manera “pseudo-burocrática”, cargada de amiguismos y decisiones tomadas en los pasillos. Todo esto que digo está puesto en evidencia en los testimonios de la causa. Ahora bien, cuando lo que ocurre puertas adentro trasciende a la sociedad (llamémosle la MUERTE de 5 profes y 1 estudiante), preferimos ser esta institución pequeña, total somos todos amigos, total aquí no ha pasado nada. Si a la sociedad le “vendemos” la imagen de una sublime Universidad Nacional, lo correcto es que la sociedad nos juzgue como tal. Esto se llama hacerse cargo.
Otra cosa que me resulto preocupante durante las audiencias es el uso natural de la palabra extensión universitaria, en relación a las tareas que terminaron provocando el accidente. ¿es extensión universitaria trabajar para una empresa multinacional de capitales belgas, con sede en Buenos Aires? ¿Cuál es el beneficio que recibe la sociedad en este tipo de tareas? ¿Y la Universidad? ¿No serán acaso tareas para llenar los bolsillos de algunos pocos? Llamémosle a lo sumo servicios a terceros, pero no articulación, y mucho menos extensión. Ruego que estos conceptos erróneos estén presentes solo en unos pocos docentes.
Aprovecho en estas líneas para agradecer a los docentes de mi Facultad, quienes consciente o inconscientemente han sabido tratarme a mí como un estudiante más, sin ser “el hermano de…”, trato que no era ni más ni menos que lo que necesitaba para ser lo que hoy soy profesionalmente hablando.
Para cerrar, deseo simplemente que la actitud que ha tenido mi hermano se contagie y se imite. No hablo de algo tan profundo como dar la vida por el prójimo. Su acto habla de lo que él hacía cada día de su vida, unir lo que uno quiere y siente (convicción), con lo que es mejor para el bien común (humildad). Eso se llama tener COHERENCIA. El Juani tenía apenas 22 cuando puso esto en evidencia. Ojalá me contagie a mí y a muchos de los que están leyendo estas líneas.
Los abrazo fuertemente.
Fabrizio Politano
DNI N° 32.477.191

3 abr 2013

Ya no


Por: Martín Caparrós                                      01 de abril de 2013

Primero me pasó por casualidad; después empecé a provocarlo. La escena se repitió muchas veces:
–¿Vos sabés cuándo fue la última reunión de gabinete?
–¿La última qué?
–Reunión de gabinete.
–Perdoname: ¿qué es una reunión de gabinete?
Es cierto que me aprovecho de los chicos: se lo pregunto a señoras y señores de no más de veinticinco años. Su ignorancia es sorprendente y es muy lógica: la Argentina está por cumplir diez años desde su última vez.
–Bueno, y entonces,  ¿qué era eso de la reunión de gabinete?
Nada muy raro, nada muy innovador, nada muy conserva, nada muy radical ni peronista ni demócratacristiano ni empiriocriticista: llámase –en argentino, llamábase– reunión de gabinete a ese encuentro, generalmente semanal, de los ministros que componen un gobierno.
Casi todos los gobiernos del mundo hacen reuniones de gabinete: es esa situación en que los distintos conductores de un esfuerzo común se reúnen, se informan mutuamente, discuten puntos de vista, se mejoran los unos a los otros en el intercambio y el debate. Pero aquí no: los presidentes kirchneristas Uno y Dos nunca hicieron –nunca, en los diez años que llevan en la Casa– una reunión de gabinete. Nunca ese grado cero de la participación política: reúno a mis colaboradores más cercanos y les permito discutir y opinar. Si no fuéramos tan capaces de acostumbrarnos a todo diríamos que es una de las marcas más groseras de una idea personalista, autocrática de la vida: Yo –son dos Yo, el Yo y la Yo– no necesito debatir con otros –si siquiera con mis más allegados, ni siquiera con los que yo elegí para ayudarme– porque Yo solo o sola soy capaz o capaz de hacer lo que hay que hacer.
En la historia del kirchnerismo en el poder varios errores graves se entienden por ese secretismo egocéntrico: el más brutal fue la Resolución 125, un prodigio de apresuramiento que, con un poco más de discusión previa, podría haber sido promulgada en una versión que no irritara a nadie más que un par de carcamales tipo Sociedad Rural –en vez de esa masa de chacareros que fueron los que, en definitiva, pusieron el cuerpo en pueblos y rutas. Las idas y venidas y más idas y más venidas en el manejo de los dólares fue otro; las vueltas y más vueltas en las empresas nacionalizadas/estatizadas/amigadas es uno más, y hubo y hay tantos otros con el mismo origen: la falta de debate previo, de decisión pensada y sopesada –una de cuyas instancias más evidentes es la famosa reunión de gabinete.
Me impresiona. Pero no lo digo por ese republicanismo formalista que ahora suelen vestir los grandes medios y los medianos poderes que siempre se cagaron en cualquier institución de la república. A mí tampoco me importan particularmente esas instituciones republicanas: en su nombre se explota y se rapiña, en su nombre se cometieron en la Argentina tantas atrocidades.
Lo digo porque un país, unos ciudadanos que aceptan que les vayan sacando lo que creían que tenían son un espacio donde se vive cada vez más difícil. Lo digo como ejemplo: más allá de esas reuniones que no hay, de esos errores que sí, querría iniciar una lista de la gran cantidad de cosas que alguna vez dimos por sentadas y ya no tenemos. Como por ejemplo:
–números confiables en que basar políticas, proyectos, una comprensión verdadera de nuestra sociedad: saber quiénes y qué somos.
–las conferencias de prensa, las entrevistas a miembros del gobierno, la posibilidad de interpelar a los que mandan.
–cierto control sobre el uso de los medios públicos –públicos– como un arma de propaganda oficial y ataque a los demás.
–unos transportes que funcionen.
–una electricidad sin cortes.
–alguna confianza en el funcionamiento de la justicia.
-cierto desinterés por los asuntos religiosos.
–la posibilidad de charlar tranqui con amigos de otras ideas políticas.
–la posibilidad de discutir ideas, no personas.
–la esperanza de cambios políticos esperanzadores.
-un futuro.
Son cosas que supimos tener y ya no: las fuimos perdiendo, nos acostumbramos a su ausencia. La construcción de una nueva normalidad es un peligro extremo: la manera de que pensemos que no hay otras opciones. Una forma de decir esto es lo que hay –y al que no le gusta que se joda.
Mi lista es breve, son solo unos ejemplos: me gustaría que, si les parece, ustedes la completaran con sus comentarios –para actualizar, en unos días, este post con una lista más completa de todo aquello que perdimos sin siquiera, a veces, darnos cuenta. 

2 abr 2013

Consideraciones en el 31º aniversario de la Guerra de Malvinas.


Muchas cosas se recuerdan este 2 de abril  de 2013   a 31 años de  los dolorosos sucesos de la Guerra de Malvinas. Otra forma de analizar la situación es acercándonos a conocer un documento que no tuvo difusión oficial, el denominado  informe Rattenbach  que fue elaborado  por una comisión designada durante el gobierno del Proceso, cuando en su última etapa lo conducía Reynaldo Bignone  con la finalidad  de conocer y evaluar  el accionar de las fuerzas armadas durante el conflicto. Profundo y lapidario para los responsables de la aventura bélica,  a tal punto que nunca ha sido publicado oficialmente por gobierno alguno, es un documento para reflexionar. Conozcamos algo del mismo a través de la opinión del historiador Osvaldo Bayer, que así se refería en Página 12 en el año  2006

RATTENBACH. Por Osvaldo Bayer.
En derechos humanos se están poniendo algunos puntos sobre las íes. Lo de Malvinas, por ejemplo. Decir la verdad. Decir que fue una búsqueda desesperada de los militares para salvarse. La figura espantosa de un general Galtieri con la botella de whisky en la mano que manda a la guerra a morir a centenares de jóvenes no preparados. Lo escribí en aquellos días, cuando la mayoría de los argentinos se emocionaron y fueron a la Plaza de Mayo a aplaudir al siniestro uniformado. Dije que a las Malvinas había que recuperarlas con otros medios, no con las armas. Con la razón de la verdad. Dando el ejemplo de que somos un país democrático y amante de la vida y los derechos, y no un engendro de dictaduras, desaparición de personas y el reino de la coima. Y terminó como lo habíamos previsto: con la mezquina muerte de los jóvenes soldados y la rendición de sus cobardes generales. Parece un grotesco sainete de Alberto Novión, con una escenificación de Dario Fo. Una obra de arte de la cobardía trágica. Pero todo horriblemente banal azul y blanco, con sol. Todo usado para el provecho propio. Para poder quedarse en el poder después de los crímenes de la máxima crueldad, con el ataúd de los desaparecidos debajo del escritorio presidencial. Malvinas: la única guerra del mundo donde murieron los soldados y se rindieron todos los generales, almirantes, brigadieres, coroneles, vicealmirantes, contraalmirantes, mayores, capitanes, sargentos, cabos primeros. Y todos esos generales, almirantes y brigadieres van muriendo en la cama, poco a poco, con pensión completa.

Pero el cinismo siguió también en democracia, se empezaron a hacer monumentos a los Héroes de Malvinas mientras los ex soldados comenzaron a suicidarse. Los Héroes que en realidad fueron Víctimas. Sí, los de abajo, no los con jinetas que siguieron cobrando sueldos, pensiones y retiros. No, los que en un primer tiempo tuvieron que salir a mendigar, los de marrón terroso que habían soportado las bombas y las balas.

Ya en democracia tendría que haberse dicho la verdad y no encubrirla. Por ejemplo, publicar oficialmente el Informe Rattenbach, la verdad sobre los hechos. Acusar con la verdad al crimen irresponsable de Galtieri y sus generales. El Informe Rattenbach tendría que haberse repartido en edición oficial y haberse organizado grandes debates en los organismos de cultura, para que la sociedad supiera cómo fue engañada pero al mismo tiempo qué fácil cayó en el aplauso fácil de los sumisos y dominados. Pero no, ni Alfonsín ni Menem ni De la Rúa se dieron por enterados.

¿Cómo se creó esta comisión investigadora?
La derrota fue tan vergonzosa que la Junta Militar derrotada tenía no sólo que cambiar a Galtieri sino también nombrar a una comisión investigadora militar de por qué se había perdido la guerra. Lo hizo para ganar tiempo y para lavar la ropa sucia. Pero, para aparecer honestos tenían que nombrar a alguien absolutamente honesto e incorruptible. Fue al teniente general Benjamín Rattenbach a quien le tocó la misión de presidir tal comisión. Comisión que era sólo de “análisis y evaluación”.

Pero Rattenbach y su comisión en vez de producir un informe que dijera algo para ocultar todo, fue al fondo de la cuestión. Y lo dice en su informe final: “La fuerza, empleada equivocada e inoportunamente, no es el medio idóneo para hacer valer los derechos frente al adversario y ante la comunidad internacional”. En los considerandos ya se establece que el clima no era el mejor para iniciar la invasión ya que “existía en numerosos países, particularmente en los países europeos, un rechazo hacia el gobierno argentino, por la cuestión de los derechos humanos”. Frase fundamental. Sobre la improvisación irracional de la dictadura, establece: “...las capacidades del enemigo han sido consideradas en forma poco profunda, al igual que el análisis de la probable reacción británica, no existiendo certeza acerca de qué documentos o funcionarios fueron consultados”. Y “el escasísimo aviso previo que se dio a las unidades propias para cumplir misiones de guerra provocó que se enviasen a Malvinas tropas sin adiestramiento ni equipamiento adecuado”. Se expresan claramente las “fallas de coordinación entre comandos”, la “falta de preparación del personal y material” y la “falta de información del enemigo”. Además, “no existía un plan de defensa de las islas en caso de que Gran Bretaña decidiera recuperarlas por la fuerza”. Improvisación total. Luego, el informe califica a las medidas de las tres armas como “irreflexivas y precipitadas” que la convirtieron “en una aventura militar, sobre todo cuando se hizo efectiva la reacción bélica británica”. Pero el dictamen de la comisión investigadora no se reduce a la responsabilidad de los militares sino también de los medios de información argentinos “que contribuyeron a una pérdida generalizada de oportunidad”.

Se refiere también a las fanfarronadas oficiales, absolutamente irracionales, como cuando Galtieri dijo desde el balcón de la Casa Rosada: “si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”, o de Costa Méndez, el canciller argentino tan derechista y católico: “La bandera argentina no será arriada mientras corra una gota de sangre por las venas del último soldado argentino que defiende las islas Malvinas”. El primero en arriarla fue el general Mario Benjamín Menéndez, el comandante de la isla. Bravuconadas de Galtieri y Costa Méndez que costaron la vida de centenares de jóvenes. Luego, la investigación irá a la parte de preparación militar. La irresponsabilidad fue iniciar una guerra cuando “la clase 1963 no había completado su instrucción básica ni se había completado la instrucción elemental de tiro y combate”. “No se previeron las necesidades de orden logístico” que “fue causa de serios problemas de desnutrición” de los soldados. Además de la “falta de capacidad integral de la flota”. El 60 por ciento de las bombas argentinas sobre buques británicos “no explotaron porque no tenían su tren de fuego preparado para blancos navales”. Con respecto al comandante militar de Malvinas, general Menéndez, hay una frase en el Informe que lo avergüenza para siempre: “Observamos un escaso empleo de lo que nuestra doctrina señala como un arbitrio esencial para la conducción: la presencia del comandante”. Que en buen castizo quiere decir: El general Menéndez se borró. Al general Parada, el informe lo deja desnudo: “Existió en la Brigada Infantería III una profunda ignorancia sobre el estado de las Fuerzas, lo que tuvo su origen... en la ausencia del comandante, quien instaló su puesto de comando en una casa donde vivía con gran parte de su Estado Mayor y personal de seguridad. El general Parada concurrió a su Estado Mayor en pocas ocasiones. Su particular forma de mando le hacía no considerar los asesoramientos de su Estado Mayor”. Además, señala: “Para nuestra inteligencia militar, los enemigos fueron Chile en el marco externo y la subversión, en el marco interno”. En sus conclusiones dice del comandante, general Mario Benjamín Menéndez: “No exhibió ni evidenció las aptitudes de mando y arrojo indispensables en la emergencia, y no fue en esa oportunidad –única en su vida militar– el ejemplo y la figura que la situación exigía frente a las tropas”.

Finalmente se encuadra en lo penal a Galtieri, Anaya, Mabragaña y Reposi en delitos que merecen la pena de muerte o reclusión por tiempo indeterminado y otras penas para altos jefes. Se llega así también a Astiz “por haberse rendido sin oponer resistencia”. Es decir, el delator de las Madres y de las monjas francesas quedó como cobarde en la investigación de los propios militares.

Un documento que sirve para demostrar todo el interior obsceno de los militares del “proceso” de desaparición de personas. Un documento para que sea conocido por todas las generaciones que sufrieron el régimen y para las venideras, a fin de que luchen siempre por la verdadera democracia y la libertad.Las secretarías de Cultura del país deben editar y repartir este libro de esta guerra que utilizando un motivo noble llenó al país de vergüenza y de la muerte de centenares de jóvenes.

Desaparición de personas y derrota moral y material de Malvinas. Dos antecedentes para pensar en luchar por un futuro sin hambre, sin desocupados, sin dictaduras uniformadas, sin monumentos a la violencia.